Francisco
Prieto
empresario, superviviente de la tragedia de 1950
Miguel
Aguirreburualde
estudiante de bachillerato, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)


En
un libro sobre Torrelavega, me llamó la atención este
personaje, desde el punto de vista humano. Actualmente prima el dinero
y el consumo y se valoran poco los principios: trabajo, constancia,
tenacidad, esfuerzo…
Gracias a Dios, hay excepciones. Nacido poco antes de la guerra civil
y habiendo pasado las penurias de la posguerra, sin medios y luchando
contra viento y marea, “Paco” ha logrado generar riqueza,
para los suyos y para un gran numero de familias. Es un ejemplo a seguir.
Nació
en una familia humilde antes de la guerra, cuéntenos como fue
su infancia.
Muy mala, viví la posguerra, no había alimentos y había
muchas enfermedades. Además éramos ocho hermanos, mi madre
murió cuando yo tenía un año y mi padre fue arrestado
en la guerra por lo que para poder comer todos tuvimos que trabajar
de lo que podíamos.
¿Qué
estudios tiene?
Ninguno, yo no he ido a la escuela. A mi me hizo el mundo, las personas,
no el colegio. Lo que he conseguido ha sido gracias a escuchar a los
demás.
¿A
qué edad empezó a trabajar? ¿Cómo comenzó
a ganarse la vida?
A los doce años, arreando vacas para salir adelante. Después
trabajé en una cordelería, de albañil, carpintero,
chatarrero, minero…En lo que podía.

A
dieciocho año sufrió un grave accidente y estuvo treinta
y dos horas bajo los escombros de un edificio. ¿Cómo fue
esa experiencia para usted?
De alguna forma me hizo más serio y me mostró mi camino.
Hasta entonces había estado trabajando aquí y allá
pero esos dieciséis meses en el hospital tan duros hacen que
veas como es la vida y te centres en hacer lo que realmente quieres.
También me ayudo el no haber hecho la mili.

¿Qué
ocurrió, en aquella tragedia para la ciudad?
Si,
fue una tragedia. Ocurrió el 27 de diciembre de 1950, cuando
yo solo tenía 18 años. Estaba trabajando con un grupo
de hombres en la calle Lasaga Larreta, en la antigua Amuebladora en
Torrelavega, cuando de repente oímos un ruido terrible y todo
se hundió. Creo que fallaron los cimientos y eso fue lo que hizo
que se hundiera la obra. Todo fue tan rápido que a ninguno de
la cuadrilla nos dio tiempo a reaccionar. Estuve bajo los escombros
33 horas, sin conocimiento.
Mi familia solo tuvo que padecer la angustia de aquellas horas, pero
cuatro familias perdieron a sus hombres. Dos compañeros míos
quedaron también gravemente heridos, incluso uno de ellos perdió
un brazo. Solo recuerdo el despertarme desorientado en el hospital,
ante una enfermera que me pedía que no me moviese, pues tenia
la cadera rota.

Pasado el accidente, ¿Cuáles fueron sus trabajos
antes de ser empresario?
En una fabrica de mosaicos llamada Arpilla, como encargado y después
ya por mi cuenta vendiendo material de construcción.

¿Cómo
comenzó su aventura empresarial?
Compre una patente y gracias a otras empresas como Bustamante o Urbistondo,
que me vendían materiales de construcción baratos salí
poco a poco adelante.
¿Tuvo
éxito desde el principio o fueron unos comienzos duros?
Fueron muy duros porque no tenia dinero y no podía comprar al
por mayor. Trabajaba como quien dice las veinticuatro horas al día,
siempre al pie del cañón y esa constancia fue la que me
hizo salir adelante.
¿Cuántas
familias viven de su empresa de forma directa?
De forma directa, ahora mismo unas ciento sesenta familias.
¿Qué
es lo más importante para ser un buen emprendedor: el dinero,
la constancia, la preparación…?
El dinero ayuda mucho, pero a veces con el dinero te puedes hacer cómodo.
Lo primordial es la constancia, el luchar, no pensar en el dinero sino
en lo que realmente quieres.
¿Cuáles
son las claves del éxito de su empresa?
Ser honrados, profesionales y, por supuesto, constantes y trabajadores.
Gracias a Dios siempre he tenido mucha suerte con los trabajadores de
esta empresa.
¿Qué
opina sobre la actual crisis económica, afecta esta a su empresa?
Yo creo que en parte esta provocada por pensar que con el dinero lo
tienes todo, y no es así, hay que darle evolución y saber
en que lo empleas. A demás de la mala administración se
debe a que ha habido mucho gasto y poca inversión.
¿Sigue
usted en activo o ya existe un relevo generacional?
Yo no me jubilo “hasta que no me muera” porque es lo que
he hecho siempre, no trabajo como antes ahora están mis hijos
y gestores, el cuadro general que lleva la fábrica. Ahora solo
superviso, y gasto dinero (se ríe).

¿Cómo
ve usted, en general, a los jóvenes de nuestra edad?
Muy bien, el problema es que lo tienen todo y falta un poco de orden
y disciplina. Como decíamos antes, “se ha pasado el carro
por encima del burro” y mucha culpa es de los padres que lo consienten
todo.
¿La
ley y los gobiernos tratan adecuadamente a los empresarios?
No, muy mal. En mi opinión buscan el beneficio pero nunca te
apoyan. Son un socio de las empresas, el dinero lo ponemos los empresarios,
pero si el día de mañana hay que cerrar el negocio, ellos
se lo llevan todo y nosotros nos quedamos sin nada.
¿Cree
que las organizaciones empresariales son eficaces en la defensa de los
intereses de los empresarios?
En absoluto. A mi modo de ver solo pretenden vivir del gobierno y no
nos representan.
Soy
joven y tengo una idea para un negocio. ¿Qué es lo que
nuca debiera hacer?
Lo que tienes que hacer es un examen de conciencia sobre lo que realmente
quieres, y si buscas un progreso en tu vida, con tesón siempre
encontraras un camino.
Es necesaria la preparación y cualificación así
como escuchar a los que te rodean. Y, contestando a tu pregunta, nunca
deberías tomar decisiones a lo loco, sin reflexionar antes.
¿Considera
que ha sido afortunado en la vida o que esta le ha dado muchos reveses?
La vida a mi me ha dado muchos reveses, pero no la odiaré nunca.
Me siento afortunado por estar aquí con setenta y seis años
y muy agradecido a los que me han ayudado a ser lo que soy.
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