Soraya
Cuesta, Eva SanMillan estudiantes de secundaria, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)
Pekín
Express es un reality show en el que 10 parejas compiten entre sí
para hacer la carrera de su vida. Con solo 1€ al día los
concursantes deben luchar para llegar los primeros a la meta marcada.
Los más lentos de cada etapa serán eliminados a no ser
que sigan pero con un hándicap que les ralentice. En cada etapa
hay un juego, el que le gane poseerá la inmunidad. La carrera
consta de 13 etapas y sol podrán ir acompañados de una
mochila cada uno, un busca para avisar de que deben parar y buscar alojamiento,
un mapa de la zona , una brújula y los amuletos que cada pareja
gane; cada amuleto tiene un valor de 6.000€
Nombre, apellidos, fecha de nacimiento.
Idoia Gómez García, 22-11-1980.
¿Cómo se te ocurrió ir a Pekín
Express? ¿Qué te impulsó a ir? ¿Qué
sentiste cuando supiste que ibas a ir a Pekín Express?
Se me ocurrió ir a Pekín Express viendo el programa de
“Fama’’ , en el que un mensaje promocional prometía
una experiencia inolvidable en esta aventura. Me impulsó a ir
mis ganas de aventura y mi decisión de vivir. Tenia tanta seguridad
en que podría hacerlo, que cuando me llamaron para decirme que
estaba seleccionada no sentí nada porque contaba con ello.
¿Como fue tu primer día?
El peor día de todos, Ainhoa (mi hermana) se puso a llorar porque
nos echaron de una casa y estábamos muy nerviosas porque no conocíamos
nada ni a nadie. Esa soledad y desamparo fue lo más duro.
Os movíais en autostop ¿Fue difícil conseguir
que os llevaran?
No, prácticamente fue lo más fácil porque la gente
paraba al ver las cámaras.
Para encontrar alojamiento ¿Qué tal lo llevabas?
Lo llevábamos bien, pero depende de donde. En las ciudades era
más difícil. Los grandes edificios de pisos facilitan
el anonimato y la impersonalización, en cambio en los pueblos,
la gente, más acostumbrada a compartir se abría a nosotras
y nos alojaba
Sabemos que a veces dormiste al aire libre… ¿Pasaste
miedo?
Miedo no pasamos porque nunca estábamos solas siempre estábamos
con 5 personas más; lo que sí que pasamos fue mucho frío.
Con 1€ al día… ¿Cómo se puede
comer?
Con 1€ en Rusia te puedes comprar un bocata grande y todavía
te sobra dinero y en Mongolia te puedes comprar un bocata un refresco
y un helado, el problema muchas veces no era el dinero, sino donde usarlo,
ante la falta de comercios o bares. De todas formas nos hemos encontrado
con gente muy generosa. De hecho, otros concursantes, Fernando y María
llegaron a ahorrar hasta 300€.
Hablando de comida… ¿cuál fue la más
extraña que probaste? ¿Cuál fue la que más
te gustó? ¿Y la que menos?
Creo que la comida más rara que probé fue un ojo que ni
siquiera se de que era. La que más me gusto fue una especie de
pasta en la zona de Liberia, en Rusia y la que peor estaba era, aparte
del ojo, una especie de té picante que tuvimos que probar en
la estepa.
Has pasado por muchos pueblos ciudades aldeas… ¿De
donde eran los más hospitalarios? ¿Cuál fue el
sitio que más te gustó?
En medio del frió, en Liberia encontramos, sin duda a la gente
más hospitalaria. El lugar que más me gusto fue sin duda
Mongolia.
¿Qué es lo que más te llamo la atención
en Rusia? ¿Y en Mongolia?
Lo que más me llamo la atención en Rusia fue la forma
de “trabajar” de los policias. Continuamente te paraban,
y para poder seguir sin problemas, la gente les daba dinero, tras lo
cual seguías sin más. La gente de allí ya estaba
tan acostumbrada que incluso en los coches que nos llevaban tenían
el dinero preparado en la guantera. Y en Mongolia lo que más
me llamo la atención fue el bajo nivel técnico y de servicios,
un país tercermundista, vamos.
¿Cuál fue tu reto más difícil? ¿Y
la semana?
Mi reto más difícil, sin duda, fue el de la Duna porque
eso era prácticamente imposible nadie podía subirla. La
semana más difícil fue la primera porque no conoces nada
ni a los compañeros ni nada. Y ese miedo a lo desconocido, ese
desamparo del que os hablaba antes, te atormenta.
Así entre nosotras... ¿Hiciste trampas alguna
vez?
No, no nunca hicimos trampas la verdad es que no puedes porque nunca
estas sola. Siempre estas muy controlado en estos concursos. De todas
formas no lo hubiéramos hecho, no va con nosotras.
¿Qué es lo que más echabas de menos estando
en Pekín Express?
Sin dudarlo lo que más echaba de menos era mi hija Saelia.
¿Y lo que más echas de menos de Pekín Express?
A Carlos y a Mario (compañeros) y a las pruebas de inmunidad.
Eran, sin duda, lo mejor y más divertido de cada etapa.
¿Te dejaban comunicarte con tus familiares?
No para nada. No nos dejaban comunicarnos con nadie que no fuera del
programa; incluso teníamos prohibido hablar con los cámaras.
En cuanto a esa gran duna que subiste, ¿Qué sentías?
¿Qué se te pasaba por la cabeza?
Mucho cansancio porque los dos días anteriores no habíamos
comido nada solo un poco de te. Asi que sientes un deseo de abandonar,
producido por el agotamiento, terrible. Pero ese es el gran aprendizaje
de estas aventuras, saber dominarte y superarte.
¿Con que pareja tenias más afinidad? ¿Seguís
teniendo relación, tanto tu hermana como tú, con los demás
concursantes?
Con Carlos y Mario y con Fernando y María. Con muchos sí
que tenemos relación pero no con todos.
Al haber salido en la televisión… ¿La gente
te reconoce? ¿Te piden autógrafos? ¿Qué
tal llevas la fama?
Sí que me reconocen y nos piden muchas fotos y muchos autógrafos.
Un día que estaba yo arbitrando un partido de vóleibol
(entreno un equipo) unas chicas de la Paz de 3º de primaria, más
o menos, empiezan a decir: ¡Eh eh! ¡Es la de Pekín
Express! ¿Idoia o Ainhoa?-Y de repente se acerca la entrenadora
y me dice: Ya sabes que luego tendrás que firmarlas unos autógrafos
que te han reconocido. Y yo claro se los tuve que firmar, y con mucho
gusto. No me importa, es un halago, la gente es muy amable.
¿Qué es lo primero que hiciste al volver de Pekín
Express? ¿Cómo ha repercutido en tu vida?
Estuve contándole a mi marido, desde las once de la noche hasta
las siete de la mañana, toda mi experiencia en Pekín Express.
La verdad es que Pekín Express no ha repercutido mucho en mi
vida cotidiana, porque sigo haciendo lo mismo que antes. Pero es indudable
que son experiencias que si influyen en tu forma de pensar.
¿Volverías a Pekín Express? ¿Qué
momentos han sido los mejores? ¿Y los peores? ¿Con que
te quedas?
Si que volvería a Pekín Express sin pensármelo.
Cambiaria algunas cosas pero está todo bien. Los mejores momentos
han sido cuando nos reuníamos en los campamentos después
de las etapas (cada tres, cuatro o cinco días). Los peores momentos
han sido cuando me tuve que ir y darme por vencida. Y desde luego cuando
teníamos que dormir en la calle. Me quedo con la experiencia
de haber estado donde he estado. La verdad es que me ha gustado mucho.
La verdad es que hemos compartido una gran tarde con Idoia. Y hemos
aprendido cantidad de curiosidades. Por ejemplo, ¿Sabíais
que en China no hay rollitos de primavera, ni arroz tres delicias ni
tenedores que todo lo tenían que comer con palillos?. ¿Sabíais
que en realidad los rollitos de primavera y el arroz tres delicias son
inventos españoles?. También nos contó que en China,
en cualquier casa o bar te ponen como servicio un cuenco de arroz como
te ponen aquí una rebanada de pan, Y que cuando fueron allí,
en la época de las olimpiadas, se encontraron con un chaval de
San Vicente de la Barquera que iba a ver las competiciones. Otra curiosidad
fue que en Rusia los hoteles no tienen baño.
Pekín
Express es una muestra de la fiebre de los reality Shows que cubren
las ondas españolas. Una larga aventura a lo foot movie en la
que los concursantes recorren en condiciones semi extremas mas de 10.000
kilómetros, por territorios inhóspitos y diversos. Pero
a veces entre tanta redundancia televisiva se encuentra uno pequeñas
joyas, por su humanidad, su simpatía o por su sensatez. Es el
caso de dos cantabras que han tomado parte en este concurso, las gemelas
de 27 años: Ainhoa Gómez e Idoia Gómez. Dos astillerenses
que han recorrido estepas, desiertos y montañas rusas, mongolas
y chinas en una aventura admirable y arriesgada. Transcurrida una buena
parte del concurso, la pareja cantabra resultaba a todas luces la favorita,
en un concurso que, en parte gracias a su simpatía había
crecido en audiencia notablemente hasta los casi tres millones de espectadores.
Cuando ambas atravesaban el desierto de Gobi, uno de los más
duros del mundo, Idoia cayó desvanecida. Fue entonces cuando
la cadena de sogecable, la audiencia, y su propia hermana descubrieron
que la joven, casad y con un hijo, padecía cáncer y se
había planteado el concurso como un desafío como un grito
de vida. Precisada de atención médica, ambas hubieron
de abandonar, pero no por ello perder el favor de la audiencia.
Por eso nos hemos puesto en contacto con Idoia, para que nos cuente
su aventura, una peripecia viajera que ella nos cuenta así ….