"Las
caras de los niños en las carreteras, mirándonos a nuestro
paso, como solicitándonos, eso es lo que nunca olvidas",
nos explica el cabo Luis Gancedo, tras su regreso a España
con la Brigada Plus Ultra II

En la mañana del 28 de abril, la revista a las tropas que compusieron
la brigada Plus Ultra II por el presidente del gobierno y el ministro
de defensa, y la ceremonia de condecoración y homenaje a los
integrantes de esta misión ha dado por finalizada la intervención
española en la fuerza multinacional que interviene en Irak
desde hace un año, a la espera del regreso del último
contingente, encargado de la finalización del repliegue y el
desmantelamiento de nuestros equipos. Una de las primeras decisiones
del nuevo ejecutivo español ha traído de regreso a nuestras
tropas, en medio de la peor situación civil y militar del pais
asiatico, envuelto en una grave crisis provocada a partes iguales
por la falta de soluciones a los problemas básicos de la población
y la rebelión nacionalista surgida en el último mes
en el triangulo Sunni.
Las diferencias políticas sobre la oportunidad, la forma y
las consecuencias de esta medida han sido notables entre los dos partidos
mayoritarios. La satisfacción popular por el regreso indemne
de nuestras unidades total.
El cabo Luis Gancedo es uno de los españoles recién
llegados tras su servicio en Irak Hemos conversado despacio sobre
su vida allí, sobre su experiencia personal (sigue en primera
de tema libre). Los políticos actuan según inexcrutables
signos. Los hombres sólo lo hacen por convicción. Al
menos en mi tierra, en la que hay quien ama tanto la paz que se hace
guerrero, como los antiguos cántabros. Son guerreros de verdad,
de los que luchan denodadamente por la gente, por su dignidad, por
sus necesidades.
Luis es uno de ellos, y es de los nuestros. Hace seis años
salió de nuestro colegio tras acabar COU. Hoy ha vuelto de
Irak. Nuestro coordinador, su antiguo tutor, se ha puesto en contacto
con él, y le ha pedido que nos cuente su vida allí.
Solo hace tres días que aterrizó en España, pero
no ha dudado en venir.Antes de entrevistarle hemos preguntado quién
es Luis en nuestro colegio. Daba igual preguntar a los de mantenimiento,
a las cocineras, o a sus preofesores, a cualquiera de esos que le
han visto crecer en los pasillos y en las aulas de nuestro colegio,
"es un hombre de corazón grande". A algunos se les
han iluminado los ojos al saber que volvía."Es prudente,
humilde, fiel a sí mismo, honesto, alguien en quien confiar",
nos han dicho.
El día que ha venido ha estado charlando con nuestro coordinador,antes
de empezar la charla. Le miro mientras se ríen contandose viejas
anécdotas, mientras observa todo, con su cara iluminada. Su
rostro es el de un hombre cansado, y desazonado por lo vivido, y por
los que ha dejado atrás. Pero ni una mueca de desaprobación,
ni un mal gesto, soporta nuestra hambre de conocer, siempre con una
sonrisa.
"No voy a poder contaros mucho, apenas salí del cuartel",
pero durante casi tres horas nos desgranará su historia.
"Al acabar COU me encontré sin saber que hacer. Tenia
19 años y la disyuntiva de hacer 9 meses de mili gratis, o
dos años de profesional cobrando, y me hice militar.Iba bien
preparado y no tuve muchas dificultades para superar el examen de
ingreso. Entonces había mas demanda de plazas y el ingreso
era mas difícil. Tras unos meses en un centro instructor de
Caceres me destinaron a Burgos, e ingresé en una compañía
de transmisiones. Los primeros años han sido tranquilos.La
rutina sólo se rompe de vez en por maniobras o servicios de
apoyo a otras unidades. Para alguien como yo, que no me había
planteado mucho el salir de mi casa, ha sido una aventura. Desde verte
solo en un tren durante doce horas de viaje con 19 años, para
llegar a tu centro de reclutamiento, a lo desconocido. Hasta meterte
en un convoy de logística tres días para llegar a Alemania,
a participar en una maniobras".

¿Pero
un día todo cambio?".
"Mucho. Antes de que se supiera que el gobierno iba a mandar
tropas a Irak, ya barruntabamos algo, el rumor era constante. El mío
es un trabajo bastante especializado, no somos tantas unidades de
comunicaciones, era problable que me tocase". "
¿Pero tu no esperaste a que te llamasen?".
"Hay decisiones en la vida extrañas. Mi familia no quería
que me fuese. Pero yo casi prefería ir por mi propia decisión
que ir por mandato. Al final unos compañeros animan a otros
y...allí tu compañero es lo mas importante, donde va
él, vas tú. Fue una decisión dificíl,
pero nos presentamos voluntarios, casi sin saber porque.
Nos concentraron durante un mes para aclimatarnos y verificar nuestra
coordinación. Daros cuenta que la brigada estaba formada por
efectivos de varios acuartelamientos. Llegamos en avión a Kuwait
en diciembre, nos avituallamos en una base americana, completamos
nuestro equipo y nos pusimos en ruta a Diwaniya por carretera.Estabamos
cansados, era otro clima, un medio desconocido, y no sabíamos
si hostil, pero eso no nos daba miedo. Lo que me asustaba era entrar
en aquel mundo de basura y miseria indescriptible, con los niños
a nuestro paso saludandonos, como requiriéndonos...Tras varias
horas llegamos a Diwaniya, y casi sin descanso a Najaf. Mi base, Tegucigalpa,
estaba a las afueras de Najaf, era un centro de transmisiones con
unidades de infantería hondureñas. Éramos un
lugar importante por nuestro helipuerto, y estabamos en continua comunicación
con la otra base del contingente en Najaf". "
¿Fue
difícil la convivencia?.
"No. Con los americanos fue correcta. Ellos no se mezclaban con
nosotros casi para nada y actuaban por libre. Pero colaboramos si
era necesario y no se nos planteo problema alguno. Con los hondureños,
que era con quien yo trabajaba era otra cosa. Son unos profesionales
inmensos. No os podéis imaginar su coraje y la calidad de su
trabajo allí. Realmente el único problema de convivencia
era a la hora de comer. La comida nos llegaba de una base cercana.
Mucho picante, mucha salsa, mucho pan de molde, mucho pollo... pero
nosotros lo que queríamos eran lentejas y tortilla de patata.
Y las conseguimos.
Si hay algo que uno no se espera entre tanta miseria son mercados
tan repletos. Es inexplicable. Bombonas de gas, disckman, huevos,
patatas, lo que quieras. Yo no salía mucho del cuartel, por
mi tipo de trabajo, pero nuestras patrullas se entendieron bien con
los civiles en esos primeros meses. Nuestros intérpretes nos
relacionaban bien con los comerciantes de la ciudad y no era difícil
aprovisionarse. Ayudamos a mantener el orden, a normalizar la vida
hasta que..".
Aquí
se corta su relato. No debe comentar temas relacionados con su servicio.
No quiere hablar, con su mente puesta aun en sus compañeros
en Irak. No es necesario. La santa Najaf resultó tranquila
hasta la rebelión de Al Sader, en medio de falsas acusaciones
contra los españoles, culpados de la detención del lugarteniente
de este clérigo.
Hemos visto con él sus fotos, hemos viajado con él a
Babilonia y hemos recorrido en sus manos las de un pueblo sin esperanza.
Hemos conocido a un gran hombre, a un soldado.