24 preguntas díficiles para Carmen
profesora de matemáticas

Maria Juanes, Ventura Gómez
Estudiantes de secundaria, Colegio La Paz, Torrelavega (Cantabria)

 

 

Son las once y veinte de la mañana y nos disponemos a entrevistar a la profesora de Matemáticas de Secundaria y Bachillerato del Colegio Nuestra Señora de la Paz, Carmen García Suárez.
Es una de esas profesoras con la eterna etiqueta de ser exigente, al tiempo que una de esas profesoras que ganan dia a dia una inmaculada fama de permanente disposición para ayudar a sus alumnos. Si Byron dijo que la unanimidad es síntoma de gracia, ella la tiene, la que proviene de la sincera alabanza de sus compañeros y el reconocimiento de sus antiguos alumnos, por un trabajo bien hecho, y una humanidad grandemente entendida.
Carmen nos recibe con una sonrisa junto a la sala de profesores. Se define como una enamorada de la vida, vitalista y siempre dispuesta a mejorar.
Pero si algo hemos aprendido en tantas horas de clase es que, como ella dice: sus mates son divertidas.


¿Qué carrera cursaste? ¿En qué universidad?
Hice la carrera de licenciada en Ciencias Exactas, que ahora se llama Matemáticas, en la Universidad Complutense de Madrid.

¿Qué ves en las Matemáticas para que te gusten tanto?
Ésta es una pregunta muy dificil. Para mí son divertidas, son veraces (no engañan nunca) y justas por lo tanto y proporcionan muchos ratos de placer. Además no se me dan mal, me gusta explicárselas a la gente y me gusta comunicarle al resto de personas esta felicidad que proporcionan.

¿Qué parte de ellas te gusta más?
Si no os importa, diría la parte que menos me gusta, que es la parte de estadística.

¿Pero tu no…?
Sí, mi especialidad es ésa, pero es la parte que menos me gusta. Entre otras cosas, considero que es la parte menos matemática de todas, la menos exacta, la menos rigurosa. Esto es falso, pues se basa en teoremas y axiomas tan buenos y tan potentes como el resto de ellas, pero para mí es un poco como de segunda clase.

¿Hace cuanto tiempo que trabajas en este colegio?
Desde septiembre del 89.

¿Cómo ha ido cambiando, con el paso del tiempo, tu profesión?
En mi profesión, la parte que trata de comunicarse con el alumno no había cambiado hasta hace un par de años o por lo menos yo no la había cambiado.
Lo que pasa es que, con las nuevas tecnologías, la forma de explicar, sobre todo en herramientas, pues sí que ha cambiado. Hace dos años aprendí a hacer PowerPoints y en ello estoy, aunque me lleva mucho tiempo.
El cole también ha cambiado en este aspecto porque ha introducido en muchas clases la tecnología necesaria y entonces voy tratando de incorporarme.

¿Te ha costado, por tanto, adaptarte a la incorporacción de la tecnología en la educación?
Sí que cuesta, sobre todo a mi edad, pero he tenido la obligación muchas veces de incorporarme a ese mundo. En este colegio, por ejemplo, yo he dado informática hace muchos años, de lo cual no sabía nada. De hecho, en mi casa no había ordenador, con lo que me tuve que poner al día en el uso de éste a nivel básico. Después además enseñé a programar en Basic. Pero es bonito aprender, siempre, a cualquier edad.

¿Qué dos anécdotas destacarías de entre tantos años de trabajo?
Hay una que recuerdo bien… Es fea pero la recuerdo mucho porque alguna vez la tengo que volver a contar: cuando yo entré por primera vez en este cole, como siempre ocurre con un profesor nuevo, los alumnos intentan molestar más de la cuenta y portarse peor que con el resto de profesores. Había un alumno que en una clase me hacía reflejos con el reloj y el sol y me tuve que enfadar mucho y con lo bajita que yo soy (él era más alto que yo) le tuve que decir que en el cole no, porque no podía, pero que en la calle igual le pegaba una bofetada, aunque me tuviera que subir a una silla.
Otras anécdotas son las veces que te encuentras con alumnos fuera del colegio que ya se han marchado. Me acuerdo de una alumna que me encontré y de cuyo nombre no me acordaba, pues olvido los nombres con mucha facilidad. Ella decía: “pero Carmen ¿cómo puede ser posible que no te acuerdes si no hacías más que llamarme la atención en clase todo el rato porque era muy charlatana?” Ésa puede ser otra anécdota.

¿Cuál ha sido la respuesta que más te ha llamado la atención en un exámen?
Digamos que me acuerdo de alguien que no sabía la respuesta y que me contó algo que no tenía nada que ver con Matemáticas y de alguien que puso: “Carmen, esto no me lo sé pero te prometo que voy a estudiarlo” o algo parecido.

¿Es fácil ganar el respeto de los alumnos? ¿Cómo lo conseguiste?
Hacéis unas preguntas muy inteligentes. Yo pienso que el respeto primordialmente se basa en que estés seguro de lo que quieres comunicar y que estés contento con ello. Eso es algo que el alumno nota y que hace que te respete, pues le transmites tu interés por la asignatura. Luego, por supuesto, hay que atajar cualquier intento de sublevación por parte del alumno cuanto antes, porque si no se acostumbran y es más difícil corregirlo después.

¿Qué es necesario, en tu opinión, para tener una buena relación con los compañeros de trabajo?
Creo que como cualquier relación entre humanos debe basarse en el respeto.

¿Y en saber ceder?
No. Saber ceder en lo que se pueda ceder, pues uno tiene que tener muy claro cuales son sus derechos y defenderlos, o sea, saber estar en su sitio pero siempre respetando y colaborando cuando tienes que colaborar. Esto último es fundamental en los trabajos en equipo que constantemente hacemos los profesores.
Os van a poner más de diez por estas preguntas (ríe).

Como profesora de Matemáticas ¿uno más uno igual a infinito?
Como profesora de Matemáticas uno más uno igual a infinito es una metáfora. Uno más uno es dos en Matemáticas pero infinito en el sentido de que un colegio que éramos y otro, al unirnos llegamos mucho más alto que lo que simboliza un dos.

¿Cómo es Carmen?
Es difícil definirse a uno mismo… sobre todo después de tanto tiempo en el que una no piensa en sí misma sino que, simplemente, vive. Creo que es bajita; creo que no es desagradable, aunque puede serlo cuando la interesa; enamorada de su casa, de su marido, de sus hijos; vitalista; realista no siempre, pues a veces soy un poco ingenua en mi vida como adulta fuera del cole y no la gusta decir mentiras ni que se las digan (me parece una cosa feísima).

¿Cuál es tu punto débil?
No sé si no lo sé o si no quiero saberlo. Tendría que pensarlo… Si lo pienso y lo descubro, el lunes os lo digo.

¿A qué tienes miedo?
Esto si lo tengo muy claro. Tengo miedo a la soledad, a tener que vivir sola. Antes no lo pensaba, pero ahora que soy más mayor y que esto puede ocurrir con más facilidad me asusta. Yo soy una persona que necesita estar con alguien y no sé como aprenderé si me toca el momento.

¿Qué asignatura, sin contar Matemáticas, te gustaba más cuando estudiabas y cuál menos?
La Física era la asignatura que más me gustaba. De hecho dudé mucho entre hacer Física o hacer Matemáticas, aunque me incliné por Matematicas porque veía que tenía normas más fijas.
En Física a veces pasan unas cosas y a veces no. Me parecían más seguras las mates en ese sentido.
La que menos me gustaba en aquella época era la Geografia, pues se estudiaba de manera totalmente diferente a ahora. Era una Geografía memorística solamente. Por ejemplo te pedían: los ríos de España, afluentes por la derecha, afluentes por la izquierda… y entonces me resultaba muy tediosa y aburrida. Sin embargo, sacaba la misma nota que en Matemáticas.

¿Valoras más la inteligencia o la constancia?
Yo creo que valoro más la constancia porque, al final, de ella siempre se saca algo y, sin embargo, de la inteligencia a veces se saca y otras veces no. Además la inteligencia es, en la mayoría de los casos, un don que le regalan a uno la naturaleza y sus progenitores y sin embargo la constancia es algo que uno tiene que trabajar y que requiere esfuerzo.

¿Cuál es tu libro favorito? ¿Y tu película?
Últimamente leo poco. Pero de los últimos que he leído el que me entusiasmó, y de hecho le he leído más de dos veces, es el de Los Pilares de la Tierra. También Los Códigos secretos me gustó mucho, lo que pasa es que es otro tipo de libro y es menos ameno.
Referido a las películas, la que me encanta, la que he visto diez millones de veces y con la que sigo llorando es Ghost.

¿Eres perfeccionista?
No creo. Más que perfeccionista soy una persona que prefiere hacer el trabajo no perfecto, pero a tiempo. Es un defecto, pero soy así.

¿Y supersticiosa?
No.

¿La botella medio llena o medio vacía?
Yo creo que medio llena. En general soy optimista aunque tengo días pesimistas donde lo veo todo negro y todo vacío.

¿Te arrepientes de algo que has hecho o de algo que no has hecho?
De muchas cosas que he hecho me arrepiento y en general se podrían resumir diciendo que actué sin pensar.
Que no haya hecho, como no las he hecho, tampoco me preocupan.

¿Qué título le pondrías a esta entrevista?
24 preguntas difíciles para Carmen.

 



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