Miguel
Aguirreburualde estudiante de bachillerato, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)
Luciano
Ortiz, Miguel Linares, Rubén Haya, 'Tete' Rodríguez, Fidel
Santos, Manuel Domínguez y Pepe Ingelmo, esas son las leyendas
que a modo de vidriera presiden la bolerota, la bolera Severino Prieto
de Torrelavega, como el friso griego del olimpo del bolo Palma. De entre
ellas destaca con timidez, la figura de Pepe Ingelmo, posiblemente el
jugador más laureado de nuestra historia.
El bolo palma es un deporte en el que Pepe lleva jugando desde pequeño
y al que siempre ha estado ligado, aun fuera de la bolera. De hecho
hoy en día es el presidente de la Peña Bolística
de Torrelavega. También hizo sus pinitos en el fútbol,
siendo portero de la Gimnástica de Torrelavega en segunda división,
pero una lesión temprana truncó su carrera cuando iba
a fichar por el Racing de Santander.
Nació en Torrelavega el 15 de diciembre de 1945. Tiraba bolas
y paraba balones desde que apenas alzaba tres pues del suelo. Fue, junto
a Lilis Mallavia el constructor de su propia bolera, un recinto mítico
que se alzaba en Torrelavega en el antiguo Cuartel de la Guardia Civil,
enfrente de la Bolística.
Sus pinitos, y sus primeros triunfos datan de la década de los
60, cuando con su inseparable Lilis tiraba en la Peña Mallavia.
Tras desaparecer la Peña de La Llama, y tras haber acariciado
tres campeonatos regionales por peñas y pasar por Quintana, en
los 70 Ingelmo vuelve a la Bolistica, para jugar con otro mito, Fidel
Linares. La pareja resultaría ser una de las más mágicas
de la historia de este deporte, aunado fuerza, estilo, carisma, genialidad
y técnica. En los siguientes años caerían de su
lado el Nacional, ligas, copas … Su madurez llegaría en
la década de los 80, ya en las filas de la Peña Rotella,
ampliando generosamente su vitrina de títulos, y convirtiéndose
en el número uno. Junto a Tete Rodríguez alcanza seis
veces el provincial y siete el titulo nacional, logrando ser el Primer
Campeón del Mundo oficioso, tras vencer a su admirado Tete Rodríguez.
Hoy, el mito del deporte autóctono por excelencia en Cantabria,
nos ha recibido en la empresa familiar que dirige, para charlar de su
vida.
¿Cómo es Pepe Ingelmo?
Soy una persona normal y corriente, me considero sociable y me encanta
estar con mi familia.
¿Cuándo y como empezaste a practicar bolo-palma?
A los siete años aproximadamente. Yo vivía cerca de la
peña Bolística de Torrelavega e íbamos allí
a jugar con botes, hasta que más tarde mi padre me hizo una bolera
en el cuartel viejo de la guardia civil.
¿Quién fue la persona que más te apoyó
en tus comienzos?
Mi padre, porque fue quien me hizo la bolera y me ayudo a progresar
en mis comienzos.
¿Cuál fue tu primer campeonato? ¿Qué
recuerdos tienes de él?
El campeonato provincial individual, del cual tengo muy buenos recuerdos,
ya que al ser el primero fue algo especial, tienes más nervios,
ganas de hacerlo bien…
¿Y tu primera victoria?
En primera categoría creo que fue a los dieciséis años
en Peña Castillo, donde me impuse a Joaquín Salas .Era
el concurso de Loreto y la verdad es que siendo tan joven me produjo
una satisfacción muy grande ganar a los “intocables”.
¿Cuál es la que más valoras?
Creo que todas, todas las victorias por parejas que he conseguido son
importantes y especiales. De hecho Tete Rodríguez y yo tenemos
todavía un record de 279 bolos por torneo, de lo cual me enorgullezco.
¿Qué se siente al convertirte en el campeón
del mundo?
La verdad es que me enorgullezco de haber ganado a todo un campeón
como Tete Rodríguez. Fue en Argentina y las boleras allí
tienen la peculiaridad de tener los tiros más cortos.
¿Qué te han aportado los bolos a nivel personal?
Gracias a los bolos tengo muchas amistades, y este deporte me ha abierto
muchas puertas tanto a nivel social como profesional.
¿Quién ha sido el jugador al que más admiras?
¿Por qué?
Fidel Linares y Tete han sido jugadores con los que he tenido la suerte
de jugar por parejas y han sido grandes campeones, también he
jugado con Florentino o Lilis Mallavia. Todos han tenido algo que ver
en mi vida y me han ayudado a crecer como jugador de bolos. Por lo que
estoy agradecido a estos buenos jugadores y mejores amigos
¿A que te dedicas actualmente?
Tengo un aserradero de madera, aunque actualmente trabajo menos, las
facultades ya me fallan (se rie). Además por desgracia me corte
dos dedos y ahora ya no hago lo mismo que antes.
¿Cómo ves la cantera cantabra?
Hay jugadores de muchísima calidad, además hoy en día
los jugadores se dedican más de lleno a los bolos, creo que tienen
medios para jugar mejor a los bolos.
En la actualidad, ¿los jugadores de bolos son aficionados
o profesionales?
Verdaderamente son aficionados, aunque hay tres o cuatro jugadores que
ganan un dinero que les ayuda a vivir, digamos que es como un segundo
sueldo.
¿Cuál es tu función como presidente de
la peña Bolística de Torrelavega?
Tengo una extraordinaria junta directiva y nuestra misión es
atraer aficionados, exponsors, ir al ayuntamiento cuando es necesario…Al
principio empezamos mal, ya que uno de los patrocinadores nos dejó
12.000 euros a las espaldas y había más problemas económicos
pero a base de luchar la hemos sacado adelante y ahora mismo hay casi
600 socios.
¿Hay futuro en los bolo a nivel nacional o seguirá
siendo un deporte autonómico?
Creo que los bolos a nivel nacional van a seguir siendo lo que es, ya
que haría falta un gran evento deportivo para atraer a más
gente, de hecho estamos viendo cada vez más, que las ligas las
juegan casi en su totalidad jugadores cántabros.
Para ser un buen jugador, ¿qué prima, la fuerza
o la técnica?
Son necesarias las dos cosas, tienen que ser complementarias. Has de
tener tanto fuerza para llegar desde 18 o 20 metros como destreza y
“cabeza” para ser un jugador completo.
¿Tiene ventajas o inconvenientes ser zurdo?
No yo creo que es igual, cada uno aprovecha el tiro a la mano y al pulgar
en su momento, viene bien para una partida de parejas que se complementen
un zurdo y un diestro porque el birle será más fácil,
pero a nivel individual ninguno tiene ventaja sobre el otro.