Luis
Miguel Chaves Reventun
arbitro y entrenador de karate
Alba
Campo, Sonia Fernandez, Adriana Ruiz, Elena Calleja, Alba Gutierrez,
Ana Reguilón, Lorena Sainz estudiantes de secundaria, Torrelavega
(Cantabria)
Hemos tenido
la suerte de hablar con Luis Miguel Chaves Reventún, más
conocido como Chaves. Para todo aquel que no lo sepa, Chaves es profesor
de kárate, así como juez mundial, y séptimo dan
de este deporte, estos son títulos que no consigue cualquiera.
Nos ha recibido tras una de sus clases en el gimnasio Olimpia, sonriente,
y dispuesto a contestar a nuestras preguntas. Esto ha sido lo que nos
ha dicho.
¿Cómo
empezaste a hacer kárate y por qué?
Empecé a hacer kárate en el año 1975, en Noviembre,
porque en aquellos años, proyectaban muchas películas
de artes marciales, y mis amigos y yo íbamos a verlas continuamente.
Con estos amigos, empecé a practicar kárate aun sabiendo
que no había tanto reconocimiento o apoyo para este deporte,
como lo hay ahora.
¿Te
influyó alguien para empezar?
Pues fue Bruce Lee, principalmente, debido a las muchas películas
que vi, con mis amigos. Todo lo que hacía, me cautivó,
me enamoró, me fascinó, así que por él,
es por lo que sigo hoy en día practicando kárate.
¿Cuándo
te presentaste a tu primer campeonato?
La verdad es que empecé muy pronto. Me presenté por primera
vez en el año 1976, cuando tenía cinturón verde,
sin saber mucho lo que era la competición, y cuando no había
apenas protecciones.
¿Tienes
algún referente o ídolo?
Yo mismo. (Risas). Yo mismo me creé, me formé, y me desarrollé.
¿Qué
se requiere para ser un buen karateka?
La cosa más básica y fundamental, es que te guste lo que
haces, y estar convencido de que eso es lo que quieres, y que puedes
llegar a conseguir lo que te propongas. Ilusión, perseverancia,
constancia, capacidad de esfuerzo, son otros de los pilares fundamentales,
ya que son cosas con las que mediante la práctica, puedes conseguir
la rapidez, la habilidad, la fuerza y la destreza que se necesitan para
este deporte.
¿Por
qué empezaste a dar clases?
En realidad, fue una cosa circunstancial. Yo antes me dedicaba a lo
referente con la perfumería, y realizaba este deporte como hobbie.
A causa de este deporte, me tuve que ir moviendo nacionalmente, porque
el apoyo que recibíamos aquí no era el suficiente. Un
día, me ofrecieron trabajar como entrenador de kárate,
y ciertamente, no sé por qué acepté. Supongo que
porque me gusta demasiado todo lo relacionado con este mundo, y pensé
que sería tan gratificante enseñar mis conocimientos a
otras personas, como seguir aprendiendo. Hoy, veo que no me equivocaba.
¿A
qué edades es más difícil el aprendizaje?
El aprendizaje no es difícil, lo que ocurre, es que se adapta
a las cualidades físicas de cada alumno. Las edades a las que
se pueden empezar son los tres años, y la hora en la que acabas,
es cuando hay una respuesta neuromuscular, que puede rondar entre los
setenta, setenta y cinco años, más o menos.
¿Qué
sentiste cuando conseguiste el primer dan?
Pues en aquella época, era muy distinto a como se realizan las
pruebas hoy en día. En esos tiempos, los jueces eran muy exigentes,
había muchos aspirantes y el nivel era muy alto. Me examiné
en Madrid, y fue como una meta alcanzable, un objetivo que yo me había
marcado y que estaba dispuesto a conseguir, pero no era el definitivo.
Y es ahí, cuando empiezas a sentir la práctica del kárate.
¿Por
qué decidiste ser juez?
El arbitraje es otra pasión dentro del kárate, una variante.
El arbitraje es algo más complejo, porque necesitas controlar
el sistema nervioso, y tienes que saber aceptar las normas, el reglamento
deportivo, y aplicarlo. Es otra faceta más que me apasiona. Hasta
hoy en día, que tengo la titulación de máximo nivel,
que es el ser juez mundial.
Sabemos
que has recibido varias medallas y premios, ¿Cuál es para
ti el más importante?
Importantes son todos, desde el más pequeño hasta el más
grande. Un premio es el reconocimiento a una labor, un trabajo y un
esfuerzo.
¿Qué
se siente al saber que hay tanto reconocimiento hacia ti?
Sobre todo respeto por el trabajo bien hecho, el haber llegado a donde
he llegado, aunque me haya supuesto mucha intensidad de trabajo, mucho
esfuerzo y puede que mucho tiempo perdido por otros lados. Pero no cabe
duda de que si quieres algo, tienes que sacrificarte. Es cierto que
todos estos reconocimientos, son la compensación por el esfuerzo,
y la verdad, es que es muy gratificante que te lo reconozcan, por eso
me siento muy agradecido.
¿Es
duro compaginar la vida laboral con la personal?
En ciertos casos sí, porque la vida laboral, hoy en día,
me absuelve. Tengo un problema. El kárate es mi pasión,
mi hobbie, pero también mi medio de vida, y esto provoca que
a veces, absorba mi vida personal. Absorbe mi vida personal, porque,
tengo que estar de Lunes a Viernes, y a veces, los fines de semana,
cuando hay que viajar a campeonatos internacionales. Esto es tiempo
que podría pasar con mi familia, pero…creo que todo se
compensa.
¿Cuál
es tu objetivo ahora?
Mi objetivo es seguir practicando kárate, seguir dando clases,
porque no cabe duda, de que si no tienes ilusión, o si no tienes
“duende” dentro, no continúas porque te supone mucha
dedicación, pero si tienes pasión por algo, no encuentras
el punto final.
¿Alguna vez has tenido ganas de abandonar?
No. Es más, hoy en día estoy tan contento como cuando
empecé. Sigo dándoles clases a los niños, y es
algo que podría dejarlo en manos de otro, pero considero que
es más gratificante hacerlo yo mismo. La ilusión, no se
me ha ido nunca.
¿Cómo
preparas a tus alumnos para los exámenes?
En principio, lo que hago es una valoración sobre sus capacidades
físicas, y a partir de ahí, les exijo acorde con lo que
ellos pueden dar de sí. En función de cómo vayan
asimilando los conceptos, les preparo para los exámenes y les
voy evaluando, para que obtengan el nivel o el grado.
¿Hay
apoyo en España para este deporte?
No cabe duda de que es un deporte minoritario, pero si que hemos estado
a punto de entrar en los Juegos Olímpicos, pero bueno, todavía
estamos ahí, luchando para poder conseguirlo. Está claro
que, algunos deportes tendrían que retirarse para dejar entrar
a otros. Obtenemos apoyo del Consejo Superior de Deportes, pero básicamente,
nos “nutrimos” más de las federaciones autonómicas
y la federación española, y por sus afiliados. Además
de eso, nos apoyan también, algunos patrocinadores.
A
los que dicen que el kárate es solo un deporte para chicos, ¿qué
tienes que decirles?
El kárate no es sexista, ni tampoco algo masculino. Puede practicarlo
cualquier persona, y yo les animo a ello. Este deporte, ayuda a la autoestima,
y también a conseguir una confianza en uno mismo que a veces
no se tiene.
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