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Las
multinacionales españolas en latinoamerica
Mercedes
Perez Crespo
estudiante de bachillerato, Torrelavega
(Cantabria)


Al éxito de la inversión española en Latinoamérica
parecen haber contribuido tres factores principales.
Desde el punto de vista de la Oferta, el mercado español alcanza
la madurez en los sectores de la producción estratégicos,
pero sus oportunidades de crecimiento se ven amenazadas por lo que este
motivo lleva a las empresas españolas a buscar nuevos mercados.
Desde el punto de vista de la Demanda, Latinoamérica necesitaba,
modernizar sus débiles economías a través de las
privatizaciones lo que representa una gran oportunidad para las empresas
españolas, como por ejemplo Telefónica, Repsol o Endesa
y por los grandes bancos españoles, además, España
se convierte en un puente para que se produzcan inversiones de otros
países hacía Latinoamérica, como por ejemplo empresas
norteamericanas y europeas que confían sus capitales a España
para que inviertan en el mercado Latinoamericano.
Desde el punto de vista de la diplomacia española, se produce
una gran actividad como por ejemplo visitas del Rey, de los Presidentes
del Gobierno, etc.
Todos estos factores permitieron que España se convirtiera en
un inversor destacado en el mercado Latinoamericano.
Por otro lado, los factores socioculturales han tenido gran importancia
en la concentración de la inversión española en
Latinoamérica.
Desde un punto de vista económico, podemos decir que la inversión
española de capital es valorada muy positivamente porque se trata,
en definitiva, de una aportación de recursos básica para
el buen desarrollo en el ámbito local. La entrada de capital
español ha aumentado la confianza en la economía local
y regional.
Por otro lado, la inversión española es una de las bases
de la modernización en Latinoamérica en los años
90. Cabe destacar la aportación española de tecnología
aplicada a los servicios, comunicaciones y banca (por ejemplo la automatización
de los servicios bancarios). Otro aspecto muy bien valorado es el entusiasmo
de los empresarios españoles, ya que tienen una imagen de empresario
de éxito pero que a la vez resulta muy próximo (es hispano,
latino), por lo que España representa una alternativa al modelo
tradicional anglosajón y también cabe destacar el carácter
español con actitudes abiertas lo que podría tener un
efecto democratizador frente a actitudes rígidas de las autoridades
locales.
Como aspectos negativos podemos señalar, que la inversión
española tiende a posiciones dominantes, de cuasi monopolio,
en los mercados, lo que genera desconfianza porque puede provocar abusos
de las empresas hacia los clientes y porque la empresa española
relega a las empresas locales a puestos inferiores, además las
empresas españolas no promocionan la participación de
profesionales y demás personal cualificado de los países
en los que efectúa la inversión. Los puestos directivos
son sólo ocupados por españoles por lo que dentro de la
empresa existe un trato autoritario hacia el personal local. En otras
ocasiones, la identificación de la inversión española
con el Sector Terciario o de Servicios (sobre todo la banca) produce
críticas porque no genera riqueza auténtica, no supone
una disminución del paro y no beneficia a las exportaciones.
Además, el traspaso de la propiedad de antiguas empresas públicas
a propiedad privada contribuye a tener una imagen negativa de los españoles
y provoca un sentimiento de pérdida de Soberanía. Por
lo tanto, podemos decir que un problema básico de la imagen de
la inversión española es su unión con la idea de
privatización, dando lugar a casos de rápido enriquecimiento,
prestación de servicios muy caros y la no realización
de reinversiones en el propio país lo cual lleva al resentimiento
y a la desconfianza (por ejemplo es el caso de Aerolíneas Argentinas).
Por otro lado, la presencia española en la banca fortaleció
el sector, aumentó la competencia y mejora el servicio al cliente,
le ofrecen seguridad, aumentan los servicios, se ofrecen nuevas fórmulas
de ahorro pero como contrapartida también hay un incremento de
los costos de los servicios financieros, no hay prestación de
servicios con calidad y también han contribuido al desempleo
ya que se han realizado muchos despidos de trabajadores locales y se
ha tendido a emplear a españoles y no se ha mejorado la calidad
de vida.
En cuanto a la importancia de la inversión española, podemos
distinguir tres grupos de países: Colombia y México que
perciben una inversión española basada en la banca. En
Brasil se centra en la Banca y Telefonía y en Argentina, Chile
y Perú la inversión española está más
extendida en diversos sectores.
Estados Unidos es el país líder en inversiones en América
Latina sobre todo en la Industria, Tecnología y en los modelos
de Gestión y se ve positivamente porque aumenta el empleo, produce
sueldos más elevados, mejoran las condiciones laborales y sus
estructuras empresariales favorecen la participación y promoción
en el ámbito local pero se ve como una inversión indiferente
hacia los problemas sociales de ámbito local.
Frente a estas ideas, España se percibe como un inversor nuevo
pero que ha llegado a un puesto muy relevante, sobre todo por el gran
valor de lo invertido y sobre todo se valora el momento en qué
se producen las inversiones españolas que era un momento de crisis
para la mayor parte de estos países. Además la inversión
española ofrece ciertas expectativas de una mayor reinversión
de los beneficios obtenidos y de una mayor preocupación por la
redistribución de la riqueza, es decir, se trata de una inversión
más comprometida con la sociedad al contrario que la norteamericana
que se concentra a veces en sectores poco productivo. La inversión
española en nueva tecnología y nuevos modelos de gestión
es competitiva y por lo tanto de calidad aunque no llega a igualarse
a la norteamericana en cuanto a su innovación pero la identificación
de la inversión española con la unión Europea contribuye
a acortar esta distancia.
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Economía
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