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Barcelona
en el caos
Javier
Trueba
estudiante de bachillerato, Santander


El
crecimiento sin inversión conduce al abismo. Eso con otras palabras
es lo que nos enseñan a cualquier estudiante de economía
de bachiller o de primero de carrera en España. Pero debe ser
que solo nos lo enseñan a los estudiantes, o que más allá
de los muros de nuestros institutos o facultades las palabras y las
ideas entran en ignición espontánea. ¿Y esa frase
que significa?. Crecemos, ganamos mas dinero tenemos mas renta, más
bienes de consumo y de equipo, y con ello, lógico al tener mas
renta, aspiramos a tener más bienes y servicios. Todos queremos
tener lavadoras, equipos de sonido, aire acondicionado… Pero eso
exige sacrificio. Gastar necesita de ahorrar. Un sacrificio, una contención
de nuestros apetitos que nos permita formar el capital (dinero o bienes)
no visibles, pero necesarios para sostener lo que si se ve. Porque todos
vemos y disfrutamos de nuestros móviles, que nada son sin las
redes de antenas y repetidores que los mantienen en pie. Todos queremos
televisiones de plasma en nuestras casas o pasar vacaciones de cine
en la costa, pero eso exige, y no lo vemos tanto, alcantarillado junto
a nuestro apartamento y redes eléctricas para nuestros aparatos.
Y todo eso sale de los sacrificios de muchos, del dinero ahorrado y
que vía impuestos o valor empresarial creara eso oculto que esta
debajo, y que sostiene nuestra forma de vida, nuestras necesidades y
nuestros caprichos, eso que llamamos infraestructura
Estos días, esa forma de vida ha sufrido, sino un terremoto,
si un serio aviso, con varios ejemplos, del que el mas abrumador ha
sido el colapso de infraestructuras en Cataluña.
Tardaremos meses en evaluar y comprender las causas de este colapso,
especialmente por la nube de polvo y mierda que los políticos
vierten para esconder sus responsabilidades, y que hasta que no se disipe
no nos permitirá ver con raciocinio el problema y sus soluciones.
Pero en espera de ese momento, algunas lecciones se pueden ya sacar.
Primero. España, el país de mayor crecimiento de la UE,
padece una carencia endémica de investigación, de formación
de técnicos y cuadros medios, lo que repercute, en algunos sectores
en un enorme agujero entre los trabajadores y los técnicos superiores
de compañías y empresas publicas, una falta de conexión
que se traduce en falta de iniciativa y rapidez para afrontar ciertas
soluciones.
Segundo. El nivel de inversión en España y de previsión
en la creación de infraestructuras es inadecuado. No se puede
construir una carretera nueva cuando la antigua se cae a trozos, sino
cuando funciona, pero avisa que no por mas de quince años.
Tercero. A la luz de las declaraciones en el parlamento de Cataluña,
del presidente de ENDESA, Manuel Pizarro, cabe la sospecha de que la
descoordinación entre las administraciones o entre departamentos
de una misma administración es preocupante, y más allá,
que los plazos administrativos para la ejecución de obras y proyectos
son delictivos, por provocar la paralización publica. Cabe recordar,
y nadie le ha desmentido, que Pizarro ha indicado que los permisos de
inversión en Cataluña tardan tres años, en Canarias
20 y , sin embargo, en Aragón año y medio. ¿Por
qué?.
Cuarto. Al hilo de ello, la tardanza en la tramitación de proyectos
y obras puede decirse que se debe al celo en al protección de
la ley, los intereses públicos o el medio natural. En muchos
casos nada mas lejos de la realidad. En Cantabria, es relativamente
normal que tras meses de estudio, una administración de permiso
para la construcción de una casa, que años después
otra considera no ajustada a derecho y obliga a tirar, con los vecinos
ya instalados, y con el consiguiente dolo para quienes compraron esas
viviendas.
Quinto. En Asturias no dan permiso, o muy pocos, para instalar repetidores
de móviles. En Cantabria son cicateros con los parques eolicos,
que matan a los pájaros y hacen que las vacas den menos leche.
Correcto. Nadie quiere una antena de móviles junto al colegio
de sus hijos, ni el cercano rumor de las hélices de los aerogeneradores
molestando su solaz y sueño. Pero entonces no digamos nada cuando
sufrimos apagones, cuando las chimeneas de las centrales térmicas
contaminan, o cuando, como esta semana, Asturias se queda sin telefonía
(caída de la red de Vodafone), por el colapso de una infraestructura
insuficiente.
Sexto. Debemos tomar conciencia que, especialmente en el caso de España,
basamos nuestra riqueza y nuestro crecimiento, en un consumo desmedido.
Sueldos baratos (que se lo digan a los mileuristas), tipos de interés
bajos, facilidades para endeudarse, compras a plazos y mucha tarjeta
de crédito. Todo basado en la confianza, la confianza en que
los que solicitan créditos los podrán devolver, y así
los bancos hacer lo propio con los impositores, con quienes mantiene
su dinero en las cuentas corrientes o de ahorro. Pero, ¿Cuándo
eso no curra?, que.Y lo peor, ese consumo desmedido, fomenta un crecimiento
de usuarios muy superior al crecimiento de los medios precisos para
que ellos disfruten de los bienes y servicios que tan alegremente adquieren.
Séptimo. Triste el comentario de Pizarro sobre que Barcelona
precisa cuatro subestaciones mas, pero son muy caras. Triste. Sobre
todo por que cabria preguntarle, ¿mas caro que la publicidad
que se emite para convencer de la bonanza de una compañía
a gentes que no pueden elegir compañía eléctrica
en su región?.
Epilogo. Vivimos en un momento crítico, por decisivo, en cuanto
a la elección de nuestro futuro. Debemos proteger el planeta
y nuestras vidas, y eso requiere controlar el desarrollo tecnológico
y de infraestructuras, pero debemos asumir que ello implicara un menor
desarrollo de nuestros servicios y comodidades. O bien defendamos estos
y crezcamos, pero ello nos exigirá el sacrificio de soportar
obras e impuestos que lo hagan posible. De lo contrario, asumamos las
palabras de los profesores de economía, el crecimiento sin inversión
conduce al abismo.
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Economía
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