Hedge Found
El escándalo Madoff

Carmen Redaz
estudiante de economicas, U. Complutense, Madrid

 


El descubrimiento de la monumental estafa de Madoff, ha colocado un peldaño más en el descenso a los infiernos del sistema financiero occidental. El vehiculo para este nuevo traspiés del capitalismo se encuentra en una de las más poderosas y conocidas gestoras de Hedge Fund, un tipo de activos financieros bastante opacos que vamos a intentar explicarte como funcionan.

Los Hedge found, fondos especulativos, de alto riesgo o de cobertura, son fondos de inversión muy sofisticados en su concepción jurídica y financiera que buscan altas rentabilidades mediante una combinación de distintos tipos de derivados de activos (productos financieros basados en el valor de otro como el valor futuro del oro, de acciones, índices bursátiles, valores de renta fija, tipos de interés o materias primas) y técnicas de trading o compraventa en los mercados financieros (como por ejemplo la compra de un activo condicionado a la venta de otro no correlacionado, o la compra simultánea de dos activos con correlaciones inversas).

Jurídicamente un Hedge Fund se constituye como una sociedad de sociedad de capital, en la que el principal partícipe es a la vez el gestor del mismo y su principal responsable, y que se constituye en paraísos fiscales, tales como Islas Vírgenes o islas Caimán. La razón de que se ubiquen en estos países (off-shore funds) esta relacionada para evadir impuestos, lo que aumenta los beneficios del fondo y permite constituirle con gran rapidez (apenas dos días), dada la falta de requisitos y regulación financiera de esos territorios. He ahí una de las causas de parte de sus históricos desastres. Parte tan solo, porque normalmente estos fondos deben comercializarse y colocar participaciones entre más socios, a fin de conseguir más capital y extender así el negocio. A tal fin, cuando los fondos pretenden distribuirse en un mercado, están obligados a registrarse en los organismos de control (SEC en EEUU o CNMV en España).

Nacidos en los años sesenta, los hedge funds funcionan con el objetivo de obtener rentabilidades positivas, independientemente de que los mercados suban o bajen, para lo cual invierten en todo tipo de derivados (opciones, futuros, warrants...) y en cualquier tipo de inversión (renta fija, acciones, divisas, materias primas...), sin ninguna limitación de inversión. Así, pueden tener todo el dinero en una compañía en un momento dado, en una divisa, o en una materia prima como el petróleo, y abandonarlo en instantes, con lo que primero la presión de compra habra disparado su precio, y luego al vender súbitamente y en masa habrán hundido su valor. Su regla es dirigir siempre su acción allí donde hay volatilidad y movimiento, con lo que pueden obtener rentabilidad en poco tiempo.

Su gran poder reside en la ausencia total de limitaciones y en que invierten muy por encima de su patrimonio. Así, es normal que los hedge fund estén apalancados (invertidos) tres, cuatro, ocho o 10 veces por encima de su patrimonio. Precisamente, por invertir muy por encima de sus posibilidades se les denomina fondos de alto riesgo.
Se mueven a corto plazo, muchas veces en el mismo día, con grandes cantidades de dinero y posiciones muy agresivas.
Así, en 1993, los intensivos ataques contra la libra esterlina, protagonizados, principalmente, por el especulador George Soros con sus hedge funds Quantum desencadenaron la salida de la libra esterlina del Sistema Monetario Europeo (SME). Mas cerca, en 2004, los fuertes ataques de los fondos de alto riesgo a la deuda y el real brasileño, ante la perspectiva de que Luiz Inácio Lula da Silva -político de izquierda- ganara las elecciones, provocaron una crisis financiera en la principal economía de Latinoamérica. Y en el último año, los analistas acusan a estos fondos de ser los responsables del elevado precio del petróleo que alcanzó el petroleo, debido a la especulación que sufrió por parte de estas compañías.

Aunque no hay datos oficiales, las estimaciones apuntan a que los hedge funds mueven ya cerca de un billón de dólares en el mundo, en medio de un ritmo de crecimiento cada vez más frenético. Los activos de estos fondos de alto riesgo han crecido un 700% en la última década, hasta 830.000 millones de dólares a finales de marzo. En el mismo periodo, el patrimonio de los fondos de inversión tradicionales ha aumentado un 300%, hasta 14 billones de dólares.

En muchos casos, detrás de estos fondos se encuentran grandes grupos financieros que actuan mediante sociedades de inversión creadas como tapadera (fondos de inversión tradicionales, sociedades de capital riesgo, planes de pensiones, fundaciones...).
Sin embargo, pese a las dudas sobre su gestión, la falta de regulación y los riesgos para el sistema internacional, el hecho es que su crecimiento es imparable, en parte amparado por otro hecho más irrefutable. Estos fondos son mucho más rentables que los productos tradicionales, llegando, en lo que va de 2008, a obtener ganancias seis veces mayores que los principales índices bursátiles y, además, con una volatilidad (inestabilidad) mucho más baja que los mercados de renta variable.

Su existencia, y la crisis actual desatada deben llevarnos, finalmente a conclusiones más profundas que las derivadas de un mero análisis técnico. Así como la revolución científica y tecnológica derribo sin violencia al mundo marxista en los años finales del siglo XX, lel caso Madoff, y otros más revelan que la degeneración ética y moral que estamos viendo del capitalismo original esta destruyendo sus cimientos y amenazando su existencia. El progresivo abandono por el sistema capitalista e industrial occidental de los principios del capitalismo original (Weber) ha dejado al mundo que le soporta sin moral y ética en sus dirigentes.
Por más que nos hayan vendido como refundación del capitalismo, lo que en realidad no ha sido más que una pantomima, la realidad es que esa refundación esta pendiente. La civilización necesita, con urgencia la creación de nuevas concepciones jurídicas, culturales y económicas que acompañen las innovaciones actuales y los cambios sociales que la historia esta imponiendo, a fin de una renovación real de los modos, medios y relaciones de producción. Mientras no tengamos eso, tendremos un mundo deteriorado y desconcertado como hoy. La economía precisa de los valores humanos, la ética y la moral como nuevo marco de sus relaciones, modernizando estructuras estatales que este hecho demuestra totalmente anticuadas y corrompidas y creando bases de organización y relación nuevas, que superen otras ya inservibles, como las caducas estructuras de partidos, basadas en no se sabe ya que base conceptual y si se sabe que vehiculo de robo y compadreo.

 


Economía

 

 

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