Ana
Delgado García estudiante de bachillerato, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)
Se consideran
centros sociosanitarios aquellos que atienden a sectores de la población
como personas mayores, discapacitadas y, cuyas condiciones de salud
requieran, además de las atenciones sociales, determinada asistencia
sanitaria.
El volumen de gasto farmacéutico generado y las características
de los pacientes ingresados en ellas hace necesario un modelo consolidado
de suministro de medicamentos que reduzca costes y aumente la calidad
de la asistencia.
Pero dar con la fórmula adecuada no es fácil, y aunque
hay comunidades autónomas que lo tienen regulado, muchas otras
aún deben desarrollar sus leyes de ordenación farmacéutica
en cuanto a los centros sociosanitarios.
La voluntad por reducir el gasto público hace que muchas administraciones
intenten ahorrarse el margen de los medicamentos que se llevan las oficinas
de farmacia y apuesten por que la gestión farmacéutica
en geriátricos se desarrolle sobre todo desde los servicios de
Farmacia de los hospitales. En otras regiones como Cantabria, esto se
combina con el suministro directo de las oficinas de farmcia locales,
mientras que, en otras, son prácticamente las farmacias comunitarias
quienes se ocupan de ello, por ejemplo en la comunidad de Madrid.
País Vasco lo ha regulado hace poco tiempo con un convenio firmado
por los colegios profesionales, por el cual las residencias sean suministradas
desde las farmacias, y de ésta forma podrán ahorrarse
el 7 por ciento de su coste.
Finalmente, en otras comunidades éste suministro se realiza de
forma arbitraria y depende en su mayoría de acuerdos privados
entre el centro sociosanitario y la oficina de farmacia, o bien mediante
turnos rotatorios.
Los presidentes de los colegios profesionales afirman que es necesario
que los protocolos de Atención Farmacéutica queden correctamente
fijados, señalando alguno de ellos que para que el resultado
sea óptimo el farmacéutico debe encargarse personalmente
de que el paciente cumplimente el tratamiento.
En mi opinión es igual de importante reducir el gasto farmacéutico
que prestar una asistencia de calidad mediada por una adecuada atención
farmaceútica.
Dentro de nuestra comunidad, la Fundación Asilo de Torrelavega,
entidad sin ánimo de lucro y declarada de utilidad pública,
fundada en el año 1881, es un ejemplo de este tipo de centros.
Atiende a personas mayores, discapacitados físicos y psíquicos
y niños.
Para llevar a cabo una adecuada asistencia sanitaria cuenta con un equipo
multidisciplinar formado por médicos, enfermeras, nutricionista,
psicólogo, podólogo y farmacéutico del que hablo
más adelante.
El residente prototipo de éste centro es una persona que presenta
pluripatologías relevantes, su enfermedad tiende a la incapacidad,
puede aparecer patología mental, deterioro cognitivo y/o afectivo
y que esté plurimedicado.
La Fundación Asilo atiende aproximadamente alrededor de 1100
personas de las cuales casi 600 son ancianos. Por ello el volumen de
medicamentos que se gestionan es importante.
Para ello cuenta con un depósito de medicamentos que se encuentra
vinculado al servicio de farmacia de Atención Primaria localizado
en el barrio Covadonga, al servicio de farmacia del Hospital de Sierrallana
y a las oficinas de farmacia de la ciudad de Torrelavega, de acuerdo
a lo estipulado en la Ley de Cantabria 7/2001, de 19 de diciembre, de
Ordenación Farmacéutica de Cantabria.
Las oficinas de farmacia de Torrelavega van rotando, una cada mes, para
cubrir las necesidades de los tratamientos crónicos de los pacientes
y han realizado un convenio de colaboración con la Fundación
mediante el cual se han comprometido a sufragar el gasto que genera
la presencia de un farmacéutico autónomo dentro del centro,
en la actualidad éste puesto lo ocupa la licenciada Dña.
Rosa Marta García Arce.
El servicio de farmacia de Atención Primaria, en la actualidad
realiza compra de medicación también de tipo crónico
directamente a laboratorio surtiendo una parte de los medicamentos genéricos,
con lo cual se reduce el gasto económico que ha de realizar el
Servicio Cántabro de Salud.
Por su parte el Hospital de Sierrallana proporciona medicación
de urgencia y de tipo hospitalaria.
Dentro de la propia Fundación existe, por tanto, un área
específica de farmacia atendido por la farmacéutica anteriormente
nombrada que tiene las siguientes funciones:
1. Garantizar la correcta conservación , custodia y dispensación
de medicamentos para su aplicación dentro del centro y de los
que exigen especial vigilancia.
2. Establecer un sistema eficaz y seguro de distribución de los
medicamentos en el centro, con la implantación de medidas que
garanticen su correcta administración.
3. Informar al personal del centro y a los propios pacientes en materia
de medicamentos, así como realizar estudios sistemáticos
de utilización de los medicamentos.
4. Colaborar en el establecimiento de un sistema de vigilancia y control
del uso individualizado de los medicamentos en el centro, para detectar
sus posibles efectos adversos y notificarlos al Sistema de Fármacovigilancia.
5. Formar parte de las comisiones de farmacia y terapéutica de
los comités éticos de investigación clínica,
y colaborar con las demás comisiones del centro.
6. Responsabilizarse junto con el titular de la oficina de farmacia
de turno, con el jefe de servicio de farmacia del servicio de Atención
Primaria y con el jefe del servicio de farmacia del Hospital de Sierrallana
de la existencia y el movimiento de medicamentos, de manera que queden
cubiertas las necesidades del centro.
7. Velar por el cumplimiento de la legislación sobre estupefacientes
y psicótropos.
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