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Sigue el riesgo de deflación
Carlos
Mazo Llera
En primer lugar, convendría aclarar y explicar de manera sucinta lo que significa la deflación, y lo que dicha situación macroeconómica conlleva. La
deflación podemos definirla como la caída de los precios
en términos generales en la economía de un país,
que se mide mediante el Índice de Precios al Consumo (IPC). Con el dato consistente en que la inflación ha registrado su mayor caída interanual de los últimos 21 años, ya puede empezar a pensarse en que quizá la economía española incurra, próximamente, en deflación. Esto sería una circunstancia muy preocupante, debido a que es muy difícil combatirla, si bien es cierto, una de las premisas para solucionarla consiste en poner en circulación mayor cantidad de dinero, por parte de los Bancos Centrales, para hacer aumentar el consumo y abaratar el precio del dinero (tipos de interés), que redunde en que los precios aumenten de nuevo al demandarse mayor cantidad de productos, bienes y servicios en la economía del país, ya que, en virtud de la regla general económica, todo lo que abunda es barato y lo que escasea es caro. La deflación, básicamente, genera un circulo vicioso en la economía de un país, ya que, al igual que la inflación muy desmesurada y poco recomendable (superior al 8 o 9 %), y de idéntica manera a lo que sucedió en Estados Unidos en la gran depresión, si los precios tienden a caer constantemente, al menos que algo sea muy necesario, no hay prisa por adquirirlo, por parte del consumidor, y, por tanto, la demanda sigue cayendo, por lo que las empresas venden menos productos y servicios, originando mayor desempleo y por tanto menor consumo de nuevo, y la recesión y la deflación se acomodarían, por ello, de manera estructural y prolongada en el tiempo, en la economía española. Sólo supone una mejora, la deflación, para las personas que conserven su empleo y la cuantía de su remuneración, ya que habrá visto incrementado su poder adquisitivo y, a priori, podrá consumir mayor cantidad de bienes y servicios. El riesgo y peligro más importante de la deflación, que, de momento, no preocupa al Banco Central Europeo, ya que el Presidente había establecido el límite del 2% de la deflación, a partir del cual, si se vislumbra una tendencia que continúe esa bajada general de los precios, ya será acuciante y totalmente imprescindible la intervención, consiste en que tras esa bajada general de precios tan importante por la caída del consumo, se instale en la economía una desconfianza generalizada que lleve a que la demanda de bienes y servicios se estanque durante un largo periodo de tiempo, que originaría, al igual que en Japón, donde los bienes se valoran, actualmente, con las mismas cuantías que a finales de la década de 1970. En España, al igual que ya ha pasado en los últimos meses en Europa y Estados Unidos, la deflación puede aparecer durante este año 2009, porque los datos muestran una caída notable de los precios, debido, sobretodo, al descenso del precio del petróleo y las energías, las materias primas y el mercado inmobiliario, del que ha existido tanta dependencia respecto a él de la economía española. El
estancamiento de la economía española, cuanto menos, nos
lleva a pensar en la estanflación, que es el estancamiento de
los precios, es decir, que no disminuyen, pero tampoco aumentan. Sin
embargo, junto a la idea más pasajera y a corto plazo de imprimir
mayores cantidades de dinero, también conviene recordar que la
política fiscal y de inversiones por parte de las administraciones
para solucionar la deflación y volver a hacer los precios incrementarse,
sería aumentar el gasto público y la inversión
(por ejemplo en infraestructuras y obras de instalaciones y servicios),
devaluar la moneda (medida en manos del Banco Central Europeo), además
de reducir el tipo de gravamen de los impuestos, como el IVA o el IRPF
y reducir los tipos de interés, para fomentar el consumo y la
actividad en la economía, que conlleve a generar empleo y, por
ende, a que se incremente el consumo. |
Los
riesgos del crecimiento chino
La
semana económica,
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