Secuelas
el cierre de empresas provoca importantes consecuencias sociales y económicas
Elena
Berrazueta estudiante de bachillerato, Colegio
la Paz, Torrelavega (Cantabria)
En
2008 se originó en Estados Unidos una crisis mundial, que, aun
en 2009 continua afectando a muchos países, más concretamente
a los desarrollados.
Muchos especialistas en la materia no lo consideran ‘crisis’
ya que es un término relativo que carece de una definición
especificativa, aunque en lo que si nos podemos poner de acuerdo es
que en mayor o menor medida la mayoría de los países desarrollados
han sufrido una recesión de decrecimiento económico.
Uno de los países afectados ha sido España y, como consecuencia
de esta crisis o recesión, encontramos el cierre de muchas empresas
con sus consecuentes despidos laborales, que traen unas consecuencias
muy negativas para el mercado.
Pongamos un ejemplo:
En 2008 Bridgestone, invertía en la planta que tiene situada
en Cantabria, más concretamente, en Puente San Miguel, 40 millones
de euros, incrementando su plantilla en 55 empleados llegando a un total
de 745. Estos empleados serian repartidos dentro del departamento de
cubiertas agrícolas de gran tamaño.
Con motivo de esto, el director de la fábrica, Adolfo Llorens,
anuncio; “con estos cambios la planta de Puente San Miguel contribuirá
a la creación de "puestos de trabajo estables" y "riqueza"
dentro de Cantabria “.
En noviembre de 2009, Bridgestone declara el cierre de la planta de
neumáticos para furgonetas previsto para 2010. Este departamento
contaba con 250 empleados, aunque indirectamente, se estima que el despido
de empleados sea el doble. Cabe tener en cuenta que el 90% de estos
trabajadores son hombres con una media de edad de 30 años. Además
el cierre de esta planta traerá consecuencias negativas para
las inmediaciones de Puente San Miguel, entre las que se encuentra Torrelavega.
Las consecuencias de este despido masivo son diversas; un desempleado,
reduce sus ingresos, con lo cual no tiene medios para comprar bienes
y servicios, lo que conlleva que un tercero no disponga de compradores
para sus productos ofrecidos y sus ingresos disminuyan o desaparezcan.
Esto repercute en que este tercer agente económico, se vea obligado
a reducir gastos y con ello empleados de sus empresas. Si su número
de ventas no aumenta, y con ello tampoco sus ingresos, puede llevar
a esta empresa al cierre o a la quiebra, comenzando de nuevo este ciclo,
y acabando así con más empresas, más empleos, más
sueldos, más ventas, más demandas… Podríamos
asemejar el impacto que tienen el cierre de las empresas con las fichas
de un dominó, colocadas en vertical, en línea recta, cuando
cae la primera poco a poco se va llevando a todas las demás.
Todo esto, no tendría tanta importancia, si no fuese porque la
mayor parte de la economía del país estuviera ocupada
prácticamente por PYMES y multinacionales.
A nivel social, el cierre masivo de empresas desemboca en una desmejora
del nivel de vida social, una disminución de la iniciativa privada,
de metas, del estatus social, del desarrollo personal, un aumento de
la inseguridad laboral, de la pobreza, y en casos extremos puede llevar
a los desempleados a problemas mentales como depresión, ansiedad,
suicidio… Cabe destacar la inestabilidad que estos problemas patológicos
llevan a las familias de los afectados: tensión, estrés…Trabajar
es un derecho constitucional de las personas, las dignifica y las permite
valerse por sí mismas.
El cierre de cualquier empresa trae grandes carencias para un país
tanto económicas como sociales y psicológicas.
Pues bien, multipliquemos por los 250 empleados, mas los indirectos,
estas consecuencias tanto para la economía de Puente San Miguel
como para sus alrededores. Serán gigantescas.
¿Qué soluciones podrían tomar las empresas para
intentar solucionar este problema que afecta a la mayor parte de la
población de manera directa o indirecta?
Una que cada vez está cogiendo más fuerza son empresas
que ofrecen asesoramiento integral, a personas físicas o jurídicas
a sociedades…Estas empresas cuentan personas cualificadas que
se encargan de continuar con la actividad de la empresa, y ofrecen soluciones
personalizadas para ayudar a los empresarios a salvar su patrimonio.
Otra de las tareas que llevan a cabo es la compra de empresas en crisis.
También cabe tener en cuenta el papel de los autónomos
en nuestro país, constituyen casi un 80% de los trabajadores
españoles, y a ellos también les está afectando
la crisis. Con unas medidas mínimas se podría ayudar en
gran medida a este sector de la población, consiguiendo así,
mayor dinámica en nuestra economía. Por ejemplo una reducción
de las cuotas de la seguridad social de manera temporal, subvenciones
para fomentar la contratación de aquellas personas que llevan
un largo tiempo en el paro, de discapacitados…
Por último, me gustaría destacar, que para intentar evitar
futuras crisis, convendría ofrecer una mejor formación
profesional tanto a las personas ya empleadas como a las que van a iniciarse
en el mercado laboral, ya que unos trabajadores cualificados, contribuyen
a una economía más segura.
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