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El enigma de las cajas
Por mucho que estemos hablando de la reestructuración bancaria en España, todo podría acabar resumiéndose en la frase de “mismo perro, distinto collar”. A pesar de las fusiones de las Cajas de Ahorros y los procedimientos llevados a cabo para que éstas saneen sus balances y llegue a la cuota del core – capital exigida por el Gobierno, no nos encontramos ante un cambio sustancial en el funcionamiento del sistema bancario español que ha sido el causante de la mala situación económica de las Cajas. Caja Cantabria junto con Caja de Ahorros del Mediterráneo, Caja Astur y Caja Extremadura, fue de las pioneras en la formación de una SIP que daría como resultado el Banco Base. Pero el plan se truncó cuando se dio a conocer la verdadera morosidad que soportaba la CAM y que hacía al Banco pedir una cantidad superior a los 2.000 millones de € al FROB para llegar a cabo la SIP, lo que dejaría al Estado como máximo accionista de la nueva era del Banco Base. La redacción de eolapaz se puso en contacto con Luís Clemente, representante de UGT en Caja Cantabria, antes de producirse la ruptura del Banco Base. Desde un primer momento deja claro que “Caja Cantabria tendría pocas posibilidades de mantenerse con solvencia en el mercado” por lo que la formación del SIP era algo esencial. La exigencia por parte del Estado de que las Cajas cumplan con un core – capital que no debe ser inferior al 10 % ha hecho que se pongan manos a la obra y que, tras fusiones o SIP, junten sus activos para hacer frente a los pasivos que ahogan sus balances. Los Consejos de Administración estarían formados por los directivos de las Cajas que conformen el Banco, en proporción a la participación que tengan en la nueva entidad, aunque existiría duplicidad ya que, como nos dice Clemente, “cada Caja que conforma el SIP, al mantener su personalidad jurídica de Caja, mantienen también sus órganos de Gobierno”. Y, ¿qué ocurre con los puestos de trabajo? Para una mayor viabilidad de la entidad, se tendrían que ver suprimidas oficinas o departamentos viendo esto reflejado en una pérdida de puestos de trabajo. En Caja Cantabria, si hubiese llegado a buen puerto el Banco Base, se hubiesen producido 140 despidos “no traumáticos”, mediante pre-jubilaciones voluntarias. Pero, qué se gana con esta reestructuración. A parte de un saneamiento económico temporal para hacer frente a una exigencia gubernamental, nada. Las cajas siguen teniendo activos “malos” provenientes del sector inmobiliario que comparten ahora en un Banco y hacen frente con el activo conjunto. Se gana tamaño y cuota de mercado, pero las prácticas siguen siendo las mismas que hace decenas de años. Las personas que las rigen no cambian, en los Consejos de Administración están los gestores que han llevado a una situación insostenible a las entidades; incluso manteniendo sus cargos en los órganos propios. Nadie habla de inversión e innovación, de un cambio trascendente en las prácticas bancarias con una modernización de sistemas o funcionamiento. Lo notable es la ganancia de confianza con el nuevo orden, el ver cómo el sistema bancario se deja de tambalear cuando los más débiles se cogen de la mano después de que el Estado (obligado por Europa) les obligase a ello. Dice Clemente que, “el mercado financiero al que se acude para conseguir deuda, exige requisitos que hacen prevalecer tamaño y solvencia a la hora de prestar dinero a precios competitivos”, dejando claro así que las Cajas de Ahorros no inspiran confianza. Es decir, nace la certidumbre con un sencillo gesto de unión sin recalar en que los balances son los mismos pero unificados, que los dirigentes se unifican en un solo Consejo, que las prácticas se efectuarán de igual manera, que lo único moderno es el nuevo nombre y que nada de lo anterior ha mejorado.
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Economia
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Entrevista
con Luis Clemente,
La
semana económica,
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