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Negras sombras sobre Fernando Alonso Javier
Trueba
En
el fondo que triste es la historia de Fernando Alonso, un campeón,
un héroe deportivo, un mito vivo llamado a ser una de las leyendas
mas grandes del automovilismo, achicado por un espectáculo, que
el mismo ha calificado como no deporte, manejado por ambiciosos y parásitos,
que admitieron primero su gloria, incapaces de frenar su poderío,
y que ahora, con recambio en el bolsillo, le roban, le desprecian y
le arrinconan. Hamilton no es más que un peligro, en la carretera
y en los boxes. Un hombre sin escrúpulos ni moral, dispuesto
a conseguir fama y dinero a cualquier precio. Hoy, tras el escándalo
de Hungaroring, Ron Dennis, su jefe se enfada con él, medio equipo
no le habla, tras demostrar este engreído ingles su baja catadura,
y haber hecho perder a su equipo 15 puntos en el mundial de constructores.
Pero el enfado poco va a durar. Dentro de 20 días, vuelve al
mundial el olor a gasolina, y con él, la adoración a Lewis.
La F1 no es más que un negocio sustentado en el sudor y el riesgo
de pilotos como estos, que obtiene dinero del blouf comercial que estos
soportan, de la imagen, del glamour. Y el asturiano no lo tiene. Alonso
es un gladiador de carácter arisco, de hablar sencillo, directo
y áspero, quien dice la verdad donde mas duele, y que carece
de la sonrisa, el encanto y el donde gentes de Hamilton, la nueva perla
de este circo. Así que todo serán trampas y zancadillas
para derribar a Fernando, debe ganar Lewis para que el negocio viva.
Hasta la guerra interna vende, da morbo y gana audiencia en las cadenas
de televisión.
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