Alfonso
Peña, Miguel Gómez estudiantes de bachillerato, Torrelavega
(Cantabria)
Una de las
señas de identidad del deporte autóctono de Cantabria,
el bolo palma, atraviesa uno de sus periodos más tensos, alterando
la imagen de serenidad que ha irradiado tradicionalmente este deporte.
El conflicto surgió en 2008, en pleno auge de este deporte en
las televisiones locales, que habían accedido a firmar jugosos
contratos televisivos. En ese contexto, las peñas de bolos decidieron
crear su propia asociación (APEBOL) con el objetivo de gestionar
ellos mismos la competición al margen de la Federación
Española, y así gestionar en exclusiva los recursos económicos
generados por un deporte mayoritariamente cantabro. Las peñas
(clubes) cantabros aducían entonces que ya en otros deportes
se habían creado estructuras deportivas y de gestión paralelas
a las federaciones tradicionales, caso de la ACB en baloncesto o la
ASOBAL en balonmano.
La respuesta de la Federación Española, presidida por
José Luís Boto, que no quería perder el control
de los recursos económicos fue la rechazar la creación
de este organismo. Pese al rechazo de la Federación nacional,
La federación Cantabria si aceptó las condiciones de las
peñas, acogiendo y dando carta de naturaleza a la nueva organización.
Aquí empezaría el problema.
En las posteriores elecciones a la Federación Española,
Fernando Diestro (presidente de la Federación Cántabra)
presentó su candidatura con el respaldo de los clubes, jugadores
y árbitros de Cantabria. Pese al mayor peso especifico de la
federación cantabra, que cuenta con el mayor número de
clubes, y los jugadores y equipos más relevantes, Boto alcanzó
la reelección, gracias al respaldo de las demás federaciones
Finalmente gana Boto con el respaldo de las otras federaciones. El resultado
de las elecciones incremento las tensiones. La Federación nacional,
que había permitido tradicionalmente a los delegados cantabros
(12 de 50) decidir sobre los temas de la especialidad de bolo palma,
la modalidad de bolos más importante con diferencia y más
radicada en Cantabria. La perdida del control de esta competición
fue el motivo para que los delegados cantabros argumentaron que el nuevo
equipo estaba tomando decisiones que perjudicaban a los clubes de Cantabria.
El resultado era previsible. La Federación Cántabra y
APEBOL decidieron consumar la secesión, obligando a sus jugadores
y clubes a no participar en todos los concursos organizados por la Federación
Española, lo cual incluye a Campeonatos de España, al
Concurso del Millón y los concursos CINA (los que puntúan
para el campeonato de España). Hoy, a las consecuencias derivadas
de la pelea en la toma de decisiones entre dos federaciones, se une
un segundo problema nada baladí. La entrada en funcionamiento
de la TDT y la nueva reglamentación del espacio radio eléctrico
han llevado al cierre de varias emisoras de locales de televisión,
justo las que apoyaban económicamente a este deporte. Hoy, ambas
federaciones se enfrentan a un sombrío panorama económico,
y más aun organizativo. Solo queda una solución. ¿La
tomarán?
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