Gloria
Balbás, María Velarde estudiantes de bachillerato, Torrelavega
(Cantabria)
Manolo
Gómez recibe el premio “Gesta deportiva” por un proyecto
de reinserción de presos a través del baloncesto
El pasado 31 de enero el Teatro Municipal Concha Espina se engalanó
con motivo de la XIX gala del deporte de Torrelavega. Un merecido homenaje
a quienes hacen del deporte un orgullo de la ciudad, y a quienes, con
un trabajo callado, hacen del deporte una escuela de vida, para miles
de niños y jóvenes. El momento más importante se
vivió cuando el presentador de la gala, el periodista Ignacio
Peña, presentó el premio “Gesta Deportiva”
al entrenador de baloncesto Manolo Gómez, al que definió
como “un hombre que se dedica a atrapar sus sueños, a confiar
siempre en el ser humano, a dar un bocado de su alma a cuantos se han
cruzado en su camino, entregándose a los demás”.
Y es que, media ciudad le llama cuando se cruza con él, “entrenador”.
Manolo se ha dedicado toda su vida a impulsar el deporte como forma
de educar. “Durante mi infancia estudie en el colegio Nuestra
Señora de La Paz, allí el padre Faustino me metió
el veneno del baloncesto. Pero una de las personas que más marcan
mi vida y mi futuro fue Vidal Fernández Mayor uno de mis entrenadores,
que me enseñó algunos valores importantes de la vida.
Cuando en 1974 acabo sus estudios entro en el mundo bancario, sin por
ello dejar el baloncesto. Entrenaría a Juventud de Torrelavega
que el mismo fundó, Mercadal Baloncesto, Grupo Quinzaños
y La Paz. Tras entrenar durante años a una de las canteras más
competitivas inició un proyecto de apoyo al deporte base femenino
impulsando a todas aquellas féminas que no tenían cabida
en otros clubs o para las que la ciudad no ofrecía un cauce de
formación o competición, y así nacería el
Torrebasquet.
Comentarista deportivo, segundo entrenador en categorías nacionales,
miembro de la ONG torrelaveguense Humanismo y Desarrollo Social, que
tiene su base en nuestro colegio.. Al espíritu inquieto de Manolo
le faltaba algo. Y ese algo ya le rondaba desde que en 1988 se llevo
a sus chicos del Juventud de Torrelavega a realizar un amistoso a la
cárcel. Entonces de diría al entonces responsable, Antonio
Gómez, “cuando tenga tiempo volveré”. Y volvió.
En 2003, cuando le llegó la jubilación anticipada. Desde
entonces, se desplaza 50 kilómetros, tres veces por semana. Dirige
personalmente el entrenamiento de baloncesto de los reclusos. Es el
entrenador del equipo y a través del baloncesto intenta ayudarles
a mejorar, tanto a un nivel personal como a nivel de equipo. Su objetivo
final es intentar ampliar las fronteras de relación de los presos
con gente de fuera, liberarles un poco de ese régimen tan duro
que tienen y ayudarles a reintegrarse en la sociedad. Algunas veces
agarra sus hombros y les levanta, otras se los lleva a casa, cuando
en permiso de fin de semana, no pueden regresar a sus domicilios, que
están lejos de Cantabria, o incluso de España. En ocasiones
rasca su bolsillo, para comprarles material, y que sus hombres entre
la cancha dignos. A veces, oye sus llantos, y unas cuantas más
sus rugidos. En todas, él siempre está ahí, y todos
le respetan.
Esta semana, teníamos un encuentro con Alfredo Pérez Rubalcaba,
y uno de sus escoltas era de la Paz, al ver a nuestro profesor su primera
pregunta fue “¿Qué tal mi entrenador?”, “Bien,
sigue enseñando”.
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