Fallamos
por la base
La doble moralidad de la federación cántabra de baloncesto
levanta ampollas
Bruno
Martinez, Javier Cantero estudiantes de bachillerato, Colegio La
Paz, Torrelavega (Cantabria)
Unos de los
problemas que más afecta al baloncesto en Cantabria es la falta
de entrenadores cualificados que se encarguen de las categorías
inferiores de nuestra región.
Muchos equipos no disponen de entrenadores con su correspondiente titulación
en la categoría. Para solucionar este problema la federación
cántabra de baloncesto organiza una serie de cursos con los que
poder obtenerla.
Desde la federación de Cantabria se plantean los cursos de modo
que una simple asistencia a las clases programadas y la realización
de unos exámenes más tarde, te permita obtener el título
de entrenador sin grandes dificultades. Los cursos vienen predefinidos
por la Federación Española de Baloncesto, iguales en toda
España, constando principalmente de distintas asignaturas de
base teórica, como: psicología, metodología o legislación.
Por parte de la dirección se facilitan los apuntes del curso
a través de un CD, llegando a unas 500 páginas de teoría
que los aspirantes al titulo deberán estudiar y de las que se
tendrán que examinar.
Según los mismos aspirantes este enfoque del curso es muy prohibitivo
ya que exige un tiempo de estudio del que mucha gente no dispone al
tener que trabajar. Además, para poder optar a realizar el examen,
se debe entregar un trabajo en que se planifique la temporada de un
equipo. Todo esto solamente para poder entrenar a equipos hasta categoría
juvenil ya que para categorias superiores, se exigen otros trabajos.
Así todo el organizador del curso, Javier Peña, responsable
de la sección de entrenadores dentro de la Federación
Cántabra de Baloncesto, sostiene, según sus palabras,
que este modelo de curso es bastante sencillo para poder aprobar; pero
en realidad no resulta tan fácil como en un principio se podía
creer, ya que después de la primera convocatoria únicamente
una persona aprobó. Esto pudo ser por el tipo de exámenes
y sobre todo por su duración: ¡nada más y nada menos
que 4 horas!, ni siquiera los de selectividad duran tanto.
Con este panorama muchos alumnos se plantean la idea de presentarse
a siguientes convocatorias, olvidándose de ésta, y se
preguntan cuál es realmente la necesidad de la Federación
ante esta falta de entrenadores a la que se ve sometida.