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F1, el robo del siglo Javier
Trueba
Del
mal, el menos. Parece que todos han quedado, al final, satisfechos del
final provisional (lo que nos queda aun por ver), de este numerito en
la pista central del circo de la formula 1. La decisión de la
FIA, no ha parecido desagradar a muchos, que ven una oportunidad de
cerrar, aunque sea en falso, el grave problema del espionaje, con consecuencias
limitadas. Ferrari, tres años sin comerse un rosco, salva el
honor de mujerzuela engañada y se lleva el mundial de constructores.
McLaren corta las investigaciones y salva el futuro del equipo con mínimas
perdidas económicas (la mayoría de esos 100 millones no
los pagara, solo los dejara de ingresar por publicidad) y mantiene el
campeonato de pilotos, que no obtenía, ni se sabe desde cuando.
Alonso tiende puentes a Ferrari, con quien ha colaborado indirectamente
e intenta su salida del infierno, y mantiene su licencia, aunque con
su imagen (y estos viven de la publicidad) muy tocada. Y la FIA da un
“escarmiento” e intenta el “aquí no ha pasado
nada”. Otra cosa es que los miembros de un equipo pilotos, técnicos o asesores, hayan firmado con su escudería una contrato de confidencialidad, o se deban atener a un código ético, obvio por otra parte, y eso que se sepa ya le ha costado el puesto a un ingeniero, un ladrón resentido, vamos, de Ferrari. Pero la salida de esa información, no significa de salida un delito, no es cuestión de soberanía nacional, no es licito que si yo me encuentro en la calle con un billete de 50 € tirado en la acera y le coja me acusen de robo.
Cierto es que la información secreta de Ferrari era vox populi en su enemigo, no sabemos en cuantas escuderías mas, y que ahí McLaren actuó con un silencio criticable e inmoral, pero ¿ha sido esa información tan determinante?. ¿Es culpable, legalmente, de aprovecharse de la desorganización de otros?. De hecho, los McLaren ya eran más competitivos que el año anterior desde el principio de la temporada, antes de que se iniciase todo este lío. Las fotocopias del coche de Ferrari llegaron a mediados de marzo, el primer gran premio se desarrollo el 18 de marzo, los coches ya estaban desarrollados, así que copiar el Ferrari fue imposible. También podíamos hablar mucho del reiterado juego sucio de Ferrari. Han colocado tapacubos, han corrido con doble depósito de combustible…. Aun más, el hecho de que la sanción a los británicos se pueda extender a la temporada 2008 vulnera la seguridad jurídica y el principio de que no se puede sancionar dos veces por los mismos hechos. Esta historia tiene además mas perfiles, tantos como ayudas recibe Ferrari de la FIA para ganar por encima de la capa del cielo, como se vio el año pasado en los líos Alonso – Massa, o con la triste y patética intervención de la FIA y los jueces en el gran premio de Hungría de este año, limando fuerza a McLaren, en beneficio de los italianos, y sembrando cizañas en el equipo de Alonso, aunque para eso no precisan ayuda. Tampoco
entiendo que extraña situación encuentra la FIA, en un
mundillo en el que, y desde 1905, las copias y los fisgoneos se suceden
en la competición. Uno de los primeros casos afectó en
1905 a Peugeot y a Hispano-Suiza. Con el objetivo de conseguir un bólido
capaz de ganar, una comisión de la marca de coches francesa decidió
dar un golpe de efecto y fichó a Paul Zuccarelli y Ernest Henry,
hasta entonces ingenieros de la marca española. Peugeot presentó
su modelo L76, que, en definitiva, era un calco del Hispano-Suiza de
competición. Tras recibir el golpe, la fábrica de Barcelona
se mofó unos años después. En 1913, el piloto Darío
Resta realizó un tour por Gran Bretaña con el mejor modelo
de la casa francesa. Louis Coatalen, responsable de competición
de Sumbean y amigo personal de Resta, invitó a comer al corredor.
Durante el festín y la siesta que le siguió, los ingenieros
de Sumbean copiaron el coche.
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