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Modas
literarias
Juan
Carlos Sanchez
estudiante de arquitectura, Coruña

Sociedades
secretas, misterios ocultos en el pasado, un eterno caminar entre pistas
que mantiene en vilo al más ávido lector... ¿Por
qué ejercen tanta fascinación las historias que siguen
tales veredas?
Nadie niega que no lo hagan, no hay más que rebuscar entre los
éxitos de los últimos años: “El último
Catón”, “El código Da Vinci”, “El
misterio de la Sábana Santa”... Todos tienen en común
un punto de partida, un misterio del pasado; un desarrollo mezcla de
intriga y aventuras a ritmo de bestseller, y un récord de ventas.
Cada vez hay más títulos en el mercado y cada vez más
editoriales interesados en esta clase de libros. Uno de los ejemplos
más recientes: La Factoría de Ideas, que comenzó
su andadura el año 2004 con una novela de este tipo; “La
ecuación Dante”, y que un año después se
habia convertido en una de las editoriales con más ventas, alcanzando
sus libros puestos preferentes en las líneas de hipermercados,
cosa ignota para esta editorial hasta entonces. ¿Y cuál
es la causa de esta fijación de género? Muy sencillo:
vende.
No nos vamos a engañar, la literatura es un mercado aprisionado
por la televisión y, en el mejor de los casos, por el trabajo.
Los libros están cada vez más y más caros; y no
es sólo el euro, en muchos casos se registran subidas desmesuradas
en intervalos de uno o dos años en este mercado, no sólo
en géneros minoritarios –donde la subida es más
acentuada- sino en general. ¿Dónde quedaron aquellos libros
de bolsillo de 5 a 6€? Yendo a cualquier librería nos encontraremos
precios medios entre los 7 y los 11€ en este formato. Supongámonos
el caso de una persona trabajadora que de vez en cuando, mientras pasea
el carrito de la compra, se fija en un libro. Se lo ponen en un montoncito,
con una publicidad preciosa, cartoné con solapas y un letrero
que reza: ¡Sólo 21,99€!; lee la contraportada y le
sueltan un sermón filosófico sobre la carga de conciencia
del ser humano o una aventura fantástica de cuatro niños
perdidos en un Amazonas donde las hojas se convierten en monstruos terroríficos.
Puf qué pesadez –pensará, o bien:-. Vaya moto infantil
que me quieren vender. Y lo dejará ahí.
Pero claro... si la contraportada habla de los misterios surgidos a
raíz de las extrañas circunstancias relacionadas con el
pasado de un asesinato la cosa cambia mucho. En ese caso el lector medio
podrá pensar que esa historia sí merecerá la pena,
y además con contenido histórico, ¡es cultura! Eso
añadido a las campañas publicitarias y, en algunos casos,
a los productos derivados, como sucede con “El código Da
Vinci”, llevará al lector a comprar el libro.
¿Cuántos libros podremos contar con dichas características?
Docenas y docenas entre 1999 y 2005. Pero eso no responde del todo a
la pregunta inicial, ¿por qué ejercen tanta fascinación
estas novelas? Hace unos meses apareció en la prensa una entrevista
a las autoras de “El desván”, una de las preguntaras
era qué cualidad inalienable ha de tener un bestseller. La respuesta
fue contundente: que no contenga ni un solo momento aburrido. De modo
que hacemos un bocadillo, el pan, que partimos en dos: son el contexto
histórico y el actual. Les sacamos la miga, no vaya a ser que
el lector se atragante a fuerza de profundizar demasiado, y colocamos
ricas lonchas de jamón ibérico de pata negra en el interior,
no sea que el lector se canse de comer. Confío en que capten
ustedes la metáfora.
Pero a fin de cuentas, en su mayoría y máximos exponentes
–en cuanto a ventas-, ¿cuánto contenido de historia
real y objetiva tienen estos libros? Echémosle que un 8%, considerando
el resto como ficción. Sí, amigos...los libros donde prima
la acción sobre el conocimiento, las historias fáciles
con contenido histórico, donde intervienen sociedades secretas,
y muy especialmente hechos relacionados con la Iglesia Católica,
son los que venden. Es la moda, como los libros de caballerías
lo fueron una vez. Por supuesto no se pueden tachar de mala literatura,
pero no cabe duda que son comerciales y, como tales, buscan mayoritariamente
el favor de los lectores. Como en todo hay excepciones, tramas tan logradas
y cuya originalidad salta las fronteras y los tópicos de los
asesinatos misteriosos y las persecuciones detectivescas, como sucede
en “El Ocho” o “El último Catón”,
merecen un mayor reconocimiento.
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Cultura
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