191, enero 2007
   
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Una amenaza llamada obesidad

Pablo Saiz Luque

La obesidad infantil es una enfermedad que afecta a gran parte de los jóvenes de todo el mundo.
La causa de esta enfermedad es la acumulación de grasa en el cuerpo de la persona afectada, esto se debe a la ingesta de comida y calorías de forma excesiva y a la escasez de ejercicio físico para quemar dichas grasas.
Los estudios realizados por todo el mundo demuestran que cada día son más los adolescentes que se ven afectados por la obesidad, como no, la principal potencia mundial (Estados Unidos) es el país que más niños obesos alimenta. En cuanto a España el núcleo de obesidad infantil se encuentra en el norte.
El abuso de la "comida basura" y el "deporte de sofá" son los principales factores que ayudan a padecer la obesidad.
¿Qué niño no ha comprado nunca chuchearías en al tienda de al lado de su casa o no ha disfrutado del delicioso sabor de una hamburguesa en el Mcdonald?
Ninguno. Ese color y sabor tan apetecible que tiene tienta a ingerirlo, pero, ese sabor tan delicioso trae consigo una gran cantidad de calorías (las hamburguesas rondan las 600 calorías por unidad, tendríamos que andar 4 kilómetros para quemar la grasa de una hamburguesa).
Este vicio del comer está infundado también por la cantidad de propaganda aduladora que nos rodea en los medios de comunicación, ¿quién no ha visto alguna vez al payaso de McDonald provocando la felicidad a los niños que le rodean?
Además, da la casualidad que un gran porcentaje de niños obesos no practican más esfuerzo físico del que supone ir al colegio andando. Creo que no se percatan del grave problema que es la obesidad.
Éstos son algunos de las consecuencias negativas de la obesidad infantil:

- Alteraciones psicosociales: el niño obeso es ridiculizado por otros niños, principalmente en el colegio, por lo que se aísla del resto de compañeros.
- Aumenta el riesgo de padecer diabetes, intolerancia a la glucosa, hipertensión y aumento de colesterol y triglicéridos.
-Un 70% de los niños obesos seguirán siéndolo en edades adultas.

En definitiva, los padres deberían estar más pendientes de sus hijos, controlar el consumo de grasas, llevar una dieta variada, hacer más o menos ejercicio físico diario (dependiendo de las grasas ingeridas), y poner en conocimiento a un médico del estado del afectado, el médico proporcionará sugerencias, dietas, y medicamentos si es necesario.
Por último, recordad que las operaciones de obesidad deben ser un recurso utilizado cuando se hayan probado todas las posibilidades existentes, porque esta enfermedad se puede curar casi siempre a base de fuerza de voluntad, y no es aconsejable la operación salvo en casos extremos.

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