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Una
amenaza llamada obesidad
Pablo
Saiz Luque

La
obesidad infantil es una enfermedad que afecta a gran parte de los jóvenes
de todo el mundo.
La
causa de esta enfermedad es la acumulación de grasa en el cuerpo
de la persona afectada, esto se debe a la ingesta de comida y calorías
de forma excesiva y a la escasez de ejercicio físico para quemar
dichas grasas.
Los
estudios realizados por todo el mundo demuestran que cada día
son más los adolescentes que se ven afectados por la obesidad,
como no, la principal potencia mundial (Estados Unidos) es el país
que más niños obesos alimenta. En cuanto a España
el núcleo de obesidad infantil se encuentra en el norte.
El
abuso de la "comida basura" y el "deporte de sofá"
son los principales factores que ayudan a padecer la obesidad.
¿Qué
niño no ha comprado nunca chuchearías en al tienda de
al lado de su casa o no ha disfrutado del delicioso sabor de una hamburguesa
en el Mcdonald?
Ninguno. Ese color y sabor tan apetecible que tiene tienta a ingerirlo,
pero, ese sabor tan delicioso trae consigo una gran cantidad de calorías
(las hamburguesas rondan las 600 calorías por unidad, tendríamos
que andar 4 kilómetros para quemar la grasa de una hamburguesa).
Este
vicio del comer está infundado también por la cantidad
de propaganda aduladora que nos rodea en los medios de comunicación,
¿quién no ha visto alguna vez al payaso de McDonald provocando
la felicidad a los niños que le rodean?
Además,
da la casualidad que un gran porcentaje de niños obesos no practican
más esfuerzo físico del que supone ir al colegio andando.
Creo que no se percatan del grave problema que es la obesidad.
Éstos
son algunos de las consecuencias negativas de la obesidad infantil:

-
Alteraciones psicosociales: el niño obeso es ridiculizado por
otros niños, principalmente en el colegio, por lo que se aísla
del resto de compañeros.
- Aumenta el riesgo de padecer diabetes, intolerancia a la glucosa,
hipertensión y aumento de colesterol y triglicéridos.
-Un 70% de los niños obesos seguirán siéndolo en
edades adultas.
En
definitiva, los padres deberían estar más pendientes de
sus hijos, controlar el consumo de grasas, llevar una dieta variada,
hacer más o menos ejercicio físico diario (dependiendo
de las grasas ingeridas), y poner en conocimiento a un médico
del estado del afectado, el médico proporcionará sugerencias,
dietas, y medicamentos si es necesario.
Por
último, recordad que las operaciones de obesidad deben ser un
recurso utilizado cuando se hayan probado todas las posibilidades existentes,
porque esta enfermedad se puede curar casi siempre a base de fuerza
de voluntad, y no es aconsejable la operación salvo en casos
extremos.
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