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El
instituto de Astrofisica de Cantabria descubre un defecto cosmico
Victor
Sanz
Etudiante de ciencias físicas, Santander

Un
equipo de investigación hispano – británico ha descubierto
una mancha poco común de baja temperatura en la radiación
electromagnética del universo mas antigua que se conoce y que
el equipo estudiaba, según ha dado a conocer la revista científica
Science. Según los científicos, esta radiación
de microondas del fondo cósmico, puede deberse a un defecto cósmico
aparecido tras el Big Bang.
El hallazgo ha aparecido en el numero de octubre de la revista Science,
premiada con el Príncipe de Asturias 2007, bajo el título
"A Feature in the Cosmic Background Radiation Consistent with a
Cosmic Texture," estando desarrollado por M. Cruz, P. Vielva y
E. Martínez-González del Instituto de Física de
Cantabria; N. Turok de la Universidad de Cambridge en Cambridge; y M.
Hobson del Cavendish Laboratory en Cambridge. Estando esta investigación
respaldada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC) y el Ministerio de Educación y Ciencia.
El
descubrimiento aun se encuentra en fase de comprobación y verificación,
pero su existencia puede resultar clave a la comunidad científica
en búsqueda de la clave que permita comprender la evolución
del universo primitivo.
El defecto, similar a los defectos en un cristal, pero en el tejido
del universo, abre la puerta al estudio de fenómenos similares,
que pueden resultar fundamentales en las actuales líneas de investigación.
Joanne Baker, editora de “Science”, ha explicado que la
existencia de estas anomalías ya había aparecido en las
teorías y supuestos de muchos científicos desde el siglo
pasado, aun cuando no se había encontrado ninguno hasta hoy,
resultando esencial para encontrar en los próximos años
la infancia del universo.
Además, el descubrimiento puede ser definitivo para conciliar
las dos grandes corrientes de investigación astrofísica
actuales. Y es que para explicar el comportamiento y naturaleza de la
materia, desde las grandes galaxias, hasta los minúsculos fotones
el siglo XXI alberga dos grandes teorías. Una explica los grandes
complejos cósmicos, y otra los comportamientos microscópicos,
pero esas dos teorías no se coordinan, no encajan.
Quizá
en unos años los mayores expertos se sienten juntos y anuncien
al mundo que han conseguido cuadrarlo todo, y que la gran teoría
unificadora está dispuesta para ser enseñada en las universidades.
Ese día se podrá mirar atrás, justamente a la fecha
de ayer, al 25 de octubre de 2007 en Oviedo, como el día en que
se dio uno de los primeros pasos para poner de acuerdo a los físicos
de lo grande y de lo pequeño.
El
responsable del equipo que ha realizado el hallazgo, Marcos Cruz, del
Instituto de Física de Cantabria, en Santander, se ha manifestado,
sin embargo extremadamente prudente, manifestando que el descubrimiento
no es definitivo, pues según explico, mas que un defecto es hasta
su confirmación, una mancha en la radiación del fondo
cósmico de microondas (el mapa congelado del universo primitivo
en la época en la que los primeros átomos se formaron
y se separaron de los fotones, cientos de miles de años después
del Big Bang) que podría explicarse por la presencia de un defecto.
“Dado que los defectos se habrían formado a temperaturas
extremadamente altas, a energías de partícula mucho mayores
a las que pueden alcanzarse en los aceleradores de laboratorio, sus
propiedades proporcionarán a los físicos importantes claves
respecto a la naturaleza fundamental de las partículas y fuerzas
elementales”, explico Marcos Cruz.
Por su parte, Neil Turok, de la Universidad de Cambridge , afirmo que
será muy interesante ver si esta observación tentativa
se fortalece en los años venideros. Si lo hace, las implicaciones
serán extraordinarias. Las propiedades del defecto proporcionarán
una ventana absolutamente única a la unificación de partículas
y fuerzas.
Poco después del Big Bang, el universo comenzó a enfriarse
y expandirse, experimentando una variedad de transiciones de fase—versiones
más exóticas de las transiciones de gas-líquido-sólido
que experimenta la materia en la Tierra.
Tanto en el universo primitivo como en un congelador de una cocina,
cuando la materia cambia de fase, lo hace de manera irregular. En un
cubo de hielo, por ejemplo, manchas turbias marcan defectos que se formaron
cuando el agua se cristalizó.
A mediados de la década de los años 70, los físicos
de partículas se dieron cuenta de que al mismo tiempo que varios
tipos de partícula se separaron del plasma candente en el universo
primitivo, también deberían haberse formado diferentes
tipos de defectos.
Uno de tales defectos, conocido como una textura, es "un objeto
tri-dimensional como una burbuja de energía, pero dentro de la
burbuja los campos energéticos que forman la textura están
enmarañados", según Turok.
Las texturas y otros defectos deberían ser detectables como variaciones
de temperatura en la radiación del fondo cósmico de microondas.
"La radiación del fondo cósmico de microondas es
la imagen más antigua que tenemos del universo y de ahí
que sea una de las herramientas más valiosas para entender los
orígenes del universo. Si esta mancha es debida a una textura,
nos permitirá discriminar entre diferentes teorías que
han sido propuestas sobre la evolución del universo", dijo
Cruz.
Cuando Turok y sus colegas describieron por primera vez la textura cósmica
y mostraron cómo puede ser detectada, no se había hecho
un mapa lo suficientemente preciso de la radiación del fondo
cósmico de microondas para detectarlas. Pero desde 2001, el satélite
Wilkinson Microwave Anisotropy Probe, también conocido como WMAP,
ha aportado una imagen detallada de las fluctuaciones de temperatura
en la radiación del fondo cósmico de microondas.
Fuente
de información: AAAS.
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Foto: ARMANDO ALVAREZ , “La Voz de Asturias”
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