232, noviembre 2007
   
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El instituto de Astrofisica de Cantabria descubre un defecto cosmico

Victor Sanz
Etudiante de ciencias físicas, Santander

Un equipo de investigación hispano – británico ha descubierto una mancha poco común de baja temperatura en la radiación electromagnética del universo mas antigua que se conoce y que el equipo estudiaba, según ha dado a conocer la revista científica Science. Según los científicos, esta radiación de microondas del fondo cósmico, puede deberse a un defecto cósmico aparecido tras el Big Bang.
El hallazgo ha aparecido en el numero de octubre de la revista Science, premiada con el Príncipe de Asturias 2007, bajo el título "A Feature in the Cosmic Background Radiation Consistent with a Cosmic Texture," estando desarrollado por M. Cruz, P. Vielva y E. Martínez-González del Instituto de Física de Cantabria; N. Turok de la Universidad de Cambridge en Cambridge; y M. Hobson del Cavendish Laboratory en Cambridge. Estando esta investigación respaldada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Ministerio de Educación y Ciencia.

El descubrimiento aun se encuentra en fase de comprobación y verificación, pero su existencia puede resultar clave a la comunidad científica en búsqueda de la clave que permita comprender la evolución del universo primitivo.
El defecto, similar a los defectos en un cristal, pero en el tejido del universo, abre la puerta al estudio de fenómenos similares, que pueden resultar fundamentales en las actuales líneas de investigación. Joanne Baker, editora de “Science”, ha explicado que la existencia de estas anomalías ya había aparecido en las teorías y supuestos de muchos científicos desde el siglo pasado, aun cuando no se había encontrado ninguno hasta hoy, resultando esencial para encontrar en los próximos años la infancia del universo.
Además, el descubrimiento puede ser definitivo para conciliar las dos grandes corrientes de investigación astrofísica actuales. Y es que para explicar el comportamiento y naturaleza de la materia, desde las grandes galaxias, hasta los minúsculos fotones el siglo XXI alberga dos grandes teorías. Una explica los grandes complejos cósmicos, y otra los comportamientos microscópicos, pero esas dos teorías no se coordinan, no encajan.
Quizá en unos años los mayores expertos se sienten juntos y anuncien al mundo que han conseguido cuadrarlo todo, y que la gran teoría unificadora está dispuesta para ser enseñada en las universidades. Ese día se podrá mirar atrás, justamente a la fecha de ayer, al 25 de octubre de 2007 en Oviedo, como el día en que se dio uno de los primeros pasos para poner de acuerdo a los físicos de lo grande y de lo pequeño.

El responsable del equipo que ha realizado el hallazgo, Marcos Cruz, del Instituto de Física de Cantabria, en Santander, se ha manifestado, sin embargo extremadamente prudente, manifestando que el descubrimiento no es definitivo, pues según explico, mas que un defecto es hasta su confirmación, una mancha en la radiación del fondo cósmico de microondas (el mapa congelado del universo primitivo en la época en la que los primeros átomos se formaron y se separaron de los fotones, cientos de miles de años después del Big Bang) que podría explicarse por la presencia de un defecto.
“Dado que los defectos se habrían formado a temperaturas extremadamente altas, a energías de partícula mucho mayores a las que pueden alcanzarse en los aceleradores de laboratorio, sus propiedades proporcionarán a los físicos importantes claves respecto a la naturaleza fundamental de las partículas y fuerzas elementales”, explico Marcos Cruz.
Por su parte, Neil Turok, de la Universidad de Cambridge , afirmo que será muy interesante ver si esta observación tentativa se fortalece en los años venideros. Si lo hace, las implicaciones serán extraordinarias. Las propiedades del defecto proporcionarán una ventana absolutamente única a la unificación de partículas y fuerzas.
Poco después del Big Bang, el universo comenzó a enfriarse y expandirse, experimentando una variedad de transiciones de fase—versiones más exóticas de las transiciones de gas-líquido-sólido que experimenta la materia en la Tierra.
Tanto en el universo primitivo como en un congelador de una cocina, cuando la materia cambia de fase, lo hace de manera irregular. En un cubo de hielo, por ejemplo, manchas turbias marcan defectos que se formaron cuando el agua se cristalizó.
A mediados de la década de los años 70, los físicos de partículas se dieron cuenta de que al mismo tiempo que varios tipos de partícula se separaron del plasma candente en el universo primitivo, también deberían haberse formado diferentes tipos de defectos.
Uno de tales defectos, conocido como una textura, es "un objeto tri-dimensional como una burbuja de energía, pero dentro de la burbuja los campos energéticos que forman la textura están enmarañados", según Turok.
Las texturas y otros defectos deberían ser detectables como variaciones de temperatura en la radiación del fondo cósmico de microondas.
"La radiación del fondo cósmico de microondas es la imagen más antigua que tenemos del universo y de ahí que sea una de las herramientas más valiosas para entender los orígenes del universo. Si esta mancha es debida a una textura, nos permitirá discriminar entre diferentes teorías que han sido propuestas sobre la evolución del universo", dijo Cruz.
Cuando Turok y sus colegas describieron por primera vez la textura cósmica y mostraron cómo puede ser detectada, no se había hecho un mapa lo suficientemente preciso de la radiación del fondo cósmico de microondas para detectarlas. Pero desde 2001, el satélite Wilkinson Microwave Anisotropy Probe, también conocido como WMAP, ha aportado una imagen detallada de las fluctuaciones de temperatura en la radiación del fondo cósmico de microondas.

Fuente de información: AAAS.
La Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) es la sociedad científica general más grande del mundo y responsable de la publicación de la revista Science (www.sciencemag.org). AAAS fue fundada en 1848, y atiende a más de 262 sociedades y academias de ciencia afiliadas, ofreciendo servicios a 10 millones de individuos. Science tiene la mayor circulación pagada entre las revistas de ciencia general con revisión colegiada en el mundo, con un número total de lectores estimado en un millón. La AAAS (www.aaas.org) no lucrativa está abierta a todos y cumple con su misión de "avanzar a la ciencia y servir a la sociedad" a través de iniciativas en política científica; programas internacionales; educación científica; y más. Para obtener la información más reciente sobre investigación, conéctese a EurekAlert!, www.eurekalert.org, el principal sitio de noticias científicas en la Web, un servicio de AAAS.
Foto: ARMANDO ALVAREZ , “La Voz de Asturias”




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