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1.
LOS ORIGENES DEL REINO VISIGODO
Lee
el último apartado del tema 6 aqui
2.
CARACTERES GENERALES
Las comunidades hispano-romana y visigoda se mantuvieron durante
un periodo muy largo de tiempo separadas a nivel físico
y legal. Probablemente ello respondia a un deseo visigodo de proteger
su cultura e ideosincrasia, ante una sociedad hispano-romana mas
numerosa y mas vanzada, sobre la que la única manera de
ejercer la autoridad era la fuerza. Veamos algunos aspectos que
diferenciaron a la población del reino y algunos mecanismos
que les obligaron a compartir su vida.
Las
herejías fueron en esta época sectas derivadas
del cristianismo que ante la crisis general prometían caminos
de salvación en base a realizar ritos y magias. Algunas
de estas sectas culpaban de la crisis a la iglesia, y para desprestigiarla
rebatían y deformaban muchos de sus principios. Así
surgieron herejías como los monofisistas, los nestorianitas
y los arrianos que negaban principios como el de la Inmaculada
Concepción o la divinidad de Cristo. Los visigodos profesaron
esta última herejía, en parte por una errónea
evangelización fruto de las diferencias idiomáticas,
y en parte por un deseo visigodo de sentirse diferentes. Tanto
que los romanos sentían rechazo hacia esos bárbaros
herejes. Ello explica, en parte la separación fisica y
legal que las dos comunidades vivieron durante los primeros 150
años de presencia visigoda en España.
Por su parte la hospitalitas fue una mecanismo para integrar
a los germanos en la economía existente. Consistía
en que cada una de las hordas (grupos militares unidos por lazos
familiares) de los pueblos germanos debía asentarse en
una tierra. Para ello cada latifundista romano debía ceder
a una horda un sesenta por ciento de sus tierras, sus esclavos
y sus trabajadores. Como el numero de hordas era inferior al de
latifundios, la ley se aplicó en pocos lugares, aplicándose
en las demás tierras un impuesto monetario compensatorio,
la llamada sorte. El mecanismo de asentamiento trajo indudables
consecuencias. De una parte no hubo alternativa económica,
todo siguió igual, solo que con distintos amos, pero no
hubo innovaciones, y por tanto, perduró el sistema anterior
de crisis y ruralización; en segundo lugar la crisis económica
se agravó al añadirse a la economía existente
la dirección de un grupo pobre e inexperto en la organización
de un estado; en tercero los germanos asimilaron las formas
económicas y sociales existentes, destruyéndose
su tradición nómada e igualitaria.
Originalmente la sociedad germana era igualitaria. La esclavitud
era algo casi desconocido y reservado como pena para graves delitos.
Fuera de esta circunstancia todos los hombres eran iguales, las
decisiones se tomaban en asambleas de hombres libres y los cargos,
sobre todo los militares tenían valor solo en periodo de
guerra. Sin embargo, tras la llegada, el sedentarismo hizo innecesario
mantener a todos los hombres en el ejercito, rasgo distintivo
de la igualdad, desviándose parte de la población
a tareas agrícolas en las tierras ocupadas por la hospitalitas.
De ahí surgiría una primera división social
basada en las diferencias de trabajo. De un lado los agricultores
pobres dependientes de jefes de horda, parecidos a los siervos
romanos; de otro los campesinos independientes; después
los soldados y funcionarios; por último los jefes militares
y políticos, parecidos los terratenientes romanos.
Políticamente los germanos establecieron monarquías
electivas. El carácter monárquico se adecuaba mejor
a una sociedad ya no igualitaria y necesitada de un mando único
y eficiente ante tanto problema, además, ello les daba
la categoría de los antiguos emperadores. Pero sin embargo,
el carácter electivo les mantenía cercanos a sus
viejas tradiciones. Sin embargo, este sistema electivo debilito
el poder de los reyes, necesitados de contentar a la nobleza para
que les otorgara sus votos, asi, sumado ese hecho al feudfalismo
naciente en la última época romana, el poder se
fue progresivamente fragmentando en manos de una nobleza latifundista
quew gobernaba a su antojo en sus tierras y explotaba a sus campesinos.
Así se forjo una sociedad dividida en grupos, fuertemente
separados por sus privilegios (estamentos),con un poder político
central inexistente, en el que el rey solo asumía poderes
de coordinación en casos extraordinarios, y cuya autoridad
se basaba no en obligaciones legales, sino en fidelidades personales
(vasallaje),y en una economía agrícola,
autosuficiente y rural.

3.
LA EVOLUCIÓN DEL REINO.
3.1.
La primera fase.
Los
primeros años de los reinos germanos fueron duros.
Grupos de campesinos sin tierra y vagabundos generados por la
crisis imperial formaron bandas de ladrones y rebeldes contra
el nuevo gobierno, eran los llamados bagaudas, que resultaron
extremadamente peligrosos para el nuevo poder. Los nuevos reinos
disputaron entre si las fronteras, y el intento de reunificar
toda Europa, como herederos que eran de Roma. Las disputas fueron
alentadas por Bizancio, la mitad oriental de Roma, que durante
los años siguientes, y bajo el mandato de grandes emperadores
como Justiniano, no solo sobrevivió, sino que consiguió
recuperar parte de la zona occidental.
Pese a los intentos de unificación y desarrollo de reyes
germanos como el visigodo Recaredo o el ostrogodo Teodorico, la
Europa Occidental se fue sumiendo en un periodo pobre y oscuro,
marcado por la arbitrariedad, la pobreza cultural y el declive
económico, mientras Bizancio mantenía su poder.
La oposición hispano romana también resultó
un problema en estos primeros tiempos. Hemos de tener en cuenta
que la población romana alcanzaba una cifra 25 veces superior
a la de los invasores germanos. Sin embargo, esta minoría
controlaba el ejercito, la política y una porción
considerable del aparato económico. La situación
se veía agravada por cuanto que los germanos, en lugar
de generar una sociedad integrada con igualdad para las dos comunidades,
facilitaron el odio racial y la división social de los
dos grupos. Así, hasta el siglo VI, el gobierno visigodo
mantuvo leyes separadas para visigodos (código de Alarico)
e hispano-romanos (código de Eurico), barrios separados
en las ciudades, privilegios para los visigodos en materia de
impuestos, justicia, posesión de armas y participación
política, prohibiendo los matrimonios y la convivencia
entre ambas comunidades, en un torpe intento de preservar sus
tradiciones y evitar ser asimilados por una mayoría, además,
mas culta. La tensión social se vio en estos primeros años
agravada por dos hechos significativos, las herejías y
la hospitalitas.
3.2.
La unificacion del siglo VI.
Derrotados
por los francos en el sur de Francia, el reino se concentro
en sus territorios peninsulares, en los que tuvo que hacer frente,
en sus primeros tiempos, a una situación de conflicto permanente
(antes incluso de su independencia, por petición de Roma),
con otros germanos (suevos, vandalos y alanos), con los bagaudas,
los cantabros y vascos, y los bizantinos, finalmente.
El siglo VI colocó contra las cuerdas a esta frágil
sociedad. Pese a algunos éxitos militares , la lucha contra
los suevos del Norte continuó, y llevó a una victoria
agotadora, los levantamientos de las poblaciones vascas y cantabras
continuaron ,la economía se hundió, la oposición
hispano-romana creció ante la marginación, algunos
grupos de campesinos visigodos se rebelaron contra las diferencias
nacientes de clase y parte de Andalucía fue invadida por
las tropas del general Belisario, un general Bizantino que intentó
bajo el gobierno del emperador Justiniano, restaurar el viejo
imperio romano, y que en el caso español se aprovechó
de las luchas internas entre nobles, uno de cuyos bandos le pidió
ayuda, hecho que desencadenó la invasión.
Ante tanto desastre, un hábil rey visigodo, Recaredo
y algunos de sus sucesores, como Chindasvinto, Recesvinto, Sisebuto
y Suintila, dieron un giro a la política del reino. En
el año 587, Recaredo renunció al arrianismo, bautizándose
como católico, hecho seguido por todo su pueblo (aunque
con mas obligación que devoción).Pocos años
mas tarde Recesvinto anulo las separaciones legales entre razas
creando una ley común para todos los habitantes del reino,
fuese cual fuese su origen, el llamado Liber Iudiciorum o Fuero
Juzgo. Como complemento, se apoyo a la iglesia católica,
muchos de cuyos obispos pasaron a desempeñar cargos de
consejeros del rey o gobernadores provinciales, lo que mejoró
notablemente la administración. Se ayudó al comercio
y se integro a la comunidad judía, poseedora de la mayoría
de las empresas artesanales y comerciales, aunque se les agravió
obligándoles a convertirse al catolicismo. Una sociedad
mas unida facilitó el aumento del poder militar y el sosiego
interno del estado. Los bizantinos fueron expulsados de Andalucía
y el problema cantabro se soluciono con la creación de
una región autónoma, el ducado de Cantabria, origen
histórico de nuestra región.
Así la primera mitad del siglo VII marcó
una época de cierto esplendor y leve recuperación
económica y cultural. Esta última estuvo animada
por la jerarquía eclesiástica que llevó a
cabo una ingente labor de evangelización y formación
cultural en la que destacaron los obispos de Sevilla, Zaragoza
y Toledo, Isidoro (autor de las etimologías),Braulio y
Eugenio, grandes escritores y pensadores.
3.3.
Los sintomas de crisis.
Pese a todo, el reino siguió siendo débil. La razón,
su estructura político-social. Para cubrir su debilidad
y las dificultades de gobierno de la España que hemos descrito
la mayoría de los reyes habían optado por la vía
de crear fuertes gobiernos provinciales, los duques. Estos eran
en su mayoría no funcionarios, sino grandes terratenientes
que contaban con el apoyo y la fidelidad de campesinos temerosos
y militares ambiciosos. El rey delegaba en ellos sus funciones
de recaudación de impuestos, administración de justicia,
defensa y organización. Ello se veía favorecido
por el hecho de que al ser electiva la monarquía muchos
reyes pagaban a sus electores (desde el siglo V sólo los
jefes de horda) repartiendo poder. Así se había
llegado a un estado vacío en el que el rey tenia un poder
limitado y dependiente de la obediencia de los duques, lo que
históricamente se llama una centrifugación del poder
del estado. El problema no era nuevo, pues ya en los últimos
años del poder romano se había producido el debilitamiento
del estado y el paso de una sociedad basada en la igualdad ante
la ley y el imperio de la razón a otra en la que predominaba
la fuerza y cada hombre buscaba la protección de otro haciéndose
su servidor, ante la falta de poder del gobierno. Ahora era peor,
al darse esas circunstancias en una sociedad empobrecida y rural.
Dos reyes intentaron fortalecer el estado y reducir el poder de
los duques, que habían formado una poderosa clase nobiliaria.
Primero fue el salvaje Wamba, luego el astuto Witiza, pero su
política solo generó enfrentamientos y luchas intestinas.
3.4.
La última guerra civil y la invasión musulmana.
En el año 710 murió Witiza. En un ambiente
de guerra civil los nobles se reunieron para nombrar nuevo rey,
defendiendo un sector de la nobleza el reparto del reino entre
los hijos de Witiza, una manera de manejar a muchos reyes débiles.
Pero la mayoría de los nobles y la iglesia se opusieron,
nombrando al duque de Andalucía, Rodrigo como nuevo
rey, encargándole la reorganización del estado
y el fortalecimiento del poder real. La cuestión acabaría
en una breve guerra civil en la que el nuevo rey derrotaría
a los witizanos. Pero lejos de aceptar la situación, los
nobles rebeldes, partidarios de un estado débil y repartido
en el que podrían gobernar sus tierras sin limite urdieron
un astuto plan. En los primeros meses del año 711,el conde
Julian, gobernador de la ciudad visigoda de Ceuta y partidario
de los witizanos entabló conversaciones con el gobernador
musulmán de Marruecos a fin de que tropas musulmanas desembarcaran
en Andalucía para apoyar a los witizanos a derrotar a Rodrigo.
A cambio, los vencedores pagarían a los musulmanes una
gran cantidad de oro y les entregarían la plaza de Ceuta.
Añadido a este trato el plan contemplaba iniciar una campaña
de desprestigio al rey, acusándole de mantener relaciones
extramatrimoniales con la mujer de un importante noble, a la vez
que se instaba a las tribus vascas a rebelarse contra el rey.
A comienzos de la primavera del año 711, en un clima
de crispación y falsas acusaciones contra el rey, que le
hicieron ganarse muchos enemigos, las tribus vascas comenzaron
una revuelta general que obligó al rey a desplazar a su
ejercito hacia el norte. Aprovechando la circunstancia, el ejercito
del gobernador musulmán de Marruecos, Tariq, desembarcó
en Cádiz para unirse a las tropas witizanas. A marchas
forzadas Rodrigo desplazó parte de su ejercito al sur para
enfrentarse a los invasores. En la violenta batalla de Guadalete
los witizanos y los musulmanes derrotaron y mataron a Rodrigo,
paseando su cabeza por el campo de batalla. Sin embargo, los musulmanes
pagaron la traición de los witizanos asesinando a la mayoría
de sus lideres. Así, eliminado lo mejor de la nobleza visigoda,
y ante el vacío de poder generado, España fue invadida,
convirtiéndose en una provincia mas del Islam.
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