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TEMAS DE HISTORIA
34. La revolución liberal y las regencias (1834-1844)
 

 

Introducción.

Muerto Fernando VII, no solo se inicio la guerra entre carlistas e isabelinos, dos hechos mas caracterizaran este periodo. Las regencias de Espartero y la reina viuda Mª Cristina, durante ese tiempo la figura de Juan Alvarez de Mendizabal iniciara la llamada Revoilucion Liberal. La reina, de ideas poco liberales, se veria obligada a aceptar las reformas de su ministro como unica tabla de salvacion para ganar la guerra y salvar el trono de su hija.

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I. LA REGENCIA DE Mª CRISTINA

Al mismo tiempo que la guerra discurría, en la España Isabelina se produjo una autentica revolución legal, que abriría, sin remisión el camino para el liberalismo.
En 1834, las cortes, estamentales, eligieron regente del reino a la viuda de Fernando VII, Mª Cristina de Borbón. La reina , de escasas convicciones liberales, apostó en un principio por una cierta continuidad con respecto a su marido (gobierno de Cea Bermudez), y mas tarde por una simbólica apertura política.

1.1.- El Estatuto Real.

La regente intentó vencer en la guerra, sin menoscabar los poderes que heredaría en su día su hija. Para contentar a las masas urbanas, intentó una tímida apertura política, plasmada en un proyecto de Carta Otorgada denominada el Estatuto Real, impulsada por el ministro Martínez de la Rosa. El Estatuto era en realidad una ley reguladora de las cortes, a las que se pretendía dar mas protagonismo en la gestión del reino, y que adquirirían la forma del parlamento británico. Se establecían dos cámaras, una elegida por sufragio censitario y otra (senado) de próceres, formada por personalidades elegidas por la reina. El Estatuto no reconocía la iniciativa legislativa del organismo, ni derechos liberales, ni soberanía nacional. La oposición liberal a este proyecto hizo ver a la regente, que solo conseguiría el apoyo de la población, necesario para ganar la guerra, con cambios profundos en la organización de España. De esta etapa solo queda como importante la reforma administrativa de Javier de Burgos, que crearía el mapa provincial español.

1.2.- La obra de Mendizábal.

En 1835, ante la gravedad de las circunstancias militares y económicas , y el estallido de una oleada revolucionaria, la regente cede a las presiones y nombra a un destacado progresista a fin de dirija la guerra y las inevitables reformas , el hombre escogido es Juan Álvarez de Mendizábal, prestigioso liberal y banquero, afincado en Londres, cuyos contactos pueden sacar al país, además, de la bancarrota.
Su obra quedaría plasmada en las siguientes reformas, abordadas entre 1835 y 1837:

• Desmantelo el Antiguo Régimen mediante la abolición de señoríos, privilegios y jurisdicciones.
• Reforma fiscal, basada en la generalización de los impuestos directos, y la eliminación de privilegios y diezmos
• Consolido la deuda, renegociando los pagos y consiguiendo nuevos empréstitos para hacer frente a la guerra
• Supresión de conventos
• Establecimiento de la ley de ayuntamiento y elección de alcaldes del Trienio.
• Desarrollo de las leyes de imprenta y libertad de expresión
• Ley electoral que implantaba este derecho
• Creación de la milicia nacional y nombramiento del general Espartero como jefe del ejercito liberal, purgando a los mandos militares menos adictos.

Sin embargo, las dos piezas clave de su reforma serian la desamortización y la Constitución de 1837.

a) La desamortización general.

Fue su obra máxima, pretendía arrebatar poder a la iglesia, mediante su estrangulamiento económico, especialmente al eliminar las fuentes de ingresos del clero regular y rural, proclive a posiciones muy conservadoras. También buscaba el dinero necesario para amortizar deuda, sin lo cual no se conseguirían nuevos empréstitos, y financiar la guerra y las reformas. Eran también objetivos la liberalización del mercado de tierras, para liberar capitales que pudieran invertirse en el desarrollo económico, y crear una capa de pequeños propietarios, fieles al nuevo régimen y pagadores de impuestos.
La desamortización incluía tres pasos: suprimir la amortización, nacionalizar las tierras de la iglesia y sacarlas a pública subasta.
El resultado fue desigual.
De una parte significo un triunfo del sistema liberal al acabar con uno de los privilegios fundamentales del Antiguo Régimen, y liberar el mercado de tierras, también supuso un duro golpe para la iglesia, lo que colocó a esta en contra de Mendizábal y el progresismo. Sin embargo, las subastas supusieron un trasvase de propiedad a manos de terratenientes y burgueses, perdiéndose una oportunidad histórica de redistribución de la tierra, como denunció el diputado progresista Florez Estrada. Así mismo, la recaudación no fue la deseada, en parte por el sistema de pago, que contemplaba la posibilidad de abonar las propiedades (en parte) con títulos de deuda, valorados según su valor nominal, cuando el de mercado era muy inferior, dada la escasa solvencia de la hacienda española.

b) La constitución de 1837.

Fue una constitución ecléctica, que intento asumir ideas de los dos bandos liberales, a fin de mantener la unidad necesaria ante los carlistas. De este modo, se consagraba la soberanía nacional, el sufragio directo (pero censitario) y una amplia declaración de derechos. Sin embargo, la confesionalidad del estado y la existencia de un ejecutivo fuerte (veto, iniciativa legislativa y bicameralismo, con un senado designado por el rey entre ternas elegidas por los votantes) eran de contenido claramente moderado.

1.3.- La caída de Mendizábal.

Las diferencias de criterio sobre la profundidad de las reformas abrieron la crisis de gobierno de 1836 que enfrentaba a los moderados y la corona de un lado y a los progresistas de otro. La crisis se saldó con el cese de Mendizábal como primer ministro (acusado de negociar con el enemigo) y el posterior motín de los sargentos de la Granja en su apoyo. Convocadas elecciones en 1837, el triunfo sería moderado, lo que daria paso a un intento de estos de iniciar una contrarreforma legislativa con apoyo de la corona (paralización de la desamortización, recorte de libertades y supresión de la ley de ayuntamientos). El pertinaz intento de la regente de recortar los progresos políticos desembocó en la insurrección de la milicia de 1840, que obligó a la Mª Cristina a dimitir, siendo nombrado Regente el héroe de la guerra carlista, Baldomero Espartero.

2. LA REGENCIA DE ESPARTERO

Este progresista desarrolló una política personalista y progresista que fracaso por varias causas:

• Su carácter autoritario
• El centralismo político y la falta de continuidad en las reformas políticas de derechos y libertades
• Sus medidas librecambistas, el acuerdo de libre comercio con Inglaterra y los sucesos revolucionarios de Barcelona iniciados por este motivo, en 1842.

Huido a Londres, las cortes, el vacío de poder, el clima de revuelta social y la influencia de líderes moderados sobre la corona, llevan al adelantamiento de la mayoría de edad de Isabel II y al nombramiento como jefe del gobiernó del general Narváez (moderado).

 

   
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