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Introducción.
El
Tema aborda lla Guerra d ela independencia contra los franceses,
marco historico en el que se desarrolla la constitución
liberal de Cadiz y la primera revolución liberal.

Asi
reflejaria Goya la lucha del pueblo contra la caballeria mameluca
de Napoleon,
Madrid, 3 de mayo de 1808
1.La
Guerra de la independencia.
Como
hemos visto en el tema anterior, el Antiguo Régimen, había
entrado desde el reinado de Carlos III en una profunda crisis
en la que se mezclaban elementos estructurales (parálisis
del mercado de tierras, privilegios, crisis fiscal, endeudamiento.),
y circunstancias coyunturales asociadas a la debilidad del rey
Carlos IV, a la sazón , el que viviría la crisis.
Sucintamente, Carlos IV se había abandonado a los dictados
de su favorito Manuel de Godoy, que con una política errática
y poco consistente en materia fiscal y de desamortización,
se había ganado la enemistad de los privilegiados, a la
postre los sustentadores del Antiguo Régimen, con lo que
el gobierno se quedaba apenas con apoyo social. El estallido de
la revolución Francesa coloco a España en la tesitura
de apoyar a su revolucionario aliado o enfrentarse a él,
con lo que quedaba sola en la disputa mundial contra Inglaterra.
La Guerra contra Francia fue la decisión, formando parte
España de una coalición internacional absolutista.
El conflicto fue un desastre, y España tras rendirse a
los revolucionarios (Paz de Basilea) se unió a estos (Tratado
de San Ildefonso), con lo que Europa quedaba dividida en dos bloques,
España y Francia (dos países muy heterogéneos)
contra el resto. El inevitable choque contra Inglaterra se saldaría
con la derrota del cabo San Vicente, que en España fue
entendida como signo del mal gobierno, del error de las alianzas
y del presagio de un desastre naval que nos dejaría sin
flota y, por tanto sin imperio. Lo peor es que la alianza con
Francia facilitaba la influencia revolucionaria de este país,
que calaba en capas de la población urbana que venían
demandando, desde hacia tiempo, una apertura que acabase con privilegios
y el atraso económico. La llegada al poder de Napoleón
y sus sueños de grandeza solo empeoro las cosas. El Emperador
de los franceses ambicionaba dominar Europa, colocarla bajo dominio
francés y extender los ideales revolucionarios, y precisaba
para ello la flota y el imperio español. La Guerra volvió
y España perdió su horizonte americano en Trafalgar.
Tras el desastre, el príncipe heredero destrono a su padre
y aparto a Godoy del poder en el Motín de Aranjuez. Perdida
la flota, la única posibilidad que le quedaba a Napoleón
era el bloqueo Continental, el ahogamiento económico de
Inglaterra, para lo que debía evitar que cualquier país
comerciara con los británicos. Pero el cambio de monarca
en España, creaba dudas sobre la fiabilidad de su alianza.
Temiendo que España bajo el dominio de Fernando VII cambiase
de bando idea un plan para controlar el país. Consigue
que el gobierno permita introducir sus tropas en España,
so pretexto de que se dirigen a Portugal, país amigo y
aliado de Inglaterra (Tratado de Fontainebleau) y la renuncia
de los reyes, al intermediar en sus disputas familiares y aprovechando
su debilidad (Pactos de Bayona). Así, sin reyes y con su
ejército dentro, se hará con el país colocando
a su mando a su hermano José I. La negativa popular a aceptar
esta situación desatara la Guerra de la Independencia.

El general Palafox, uno de los heroes de la Guerra
2.El
primer liberalismo
Uno
de los aspectos más importantes de la guerra que se iniciaba
se encuentra en el hecho de facilitar un cambio de régimen,
sustituyendo el señorial por un régimen liberal
no democrático, que quedaría implantado en España
en la primera parte del nuevo siglo
El conflicto modifico las bases de la sociedad estamental y el
sistema político, es la revolución liberal
La guerra de la Independencia entre 1808 y 1814 contra Napoleón
fue escenario de ensayos políticos diversos, que buscaban
solucionar el vacío de poder creada en 1808, tras el motín
de Aranjuez y la salida a Bayona de la familia real.
En síntesis debes tener en cuenta que el régimen
naciente se sostendría en varios pilares:
-Desaparición de estamentos, privilegios y régimen
señorial
-aparición de un sistema legal de igualdad y derechos políticos
reconocidos a los ciudadanos (la nación, no el pueblo)
-un régimen monárquico constitucional, esto es una
monarquía limitada
-división de poderes, con toma de importancia de las cortes
-régimen constitucional, con una ley escrita, suprema e
igual que evitara los abusos y la interpretación personal
de la ley
-voto y participación de la población a través
de partidos políticos
-aparición de los primeros signos de capitalismo
-desarrollo urbano e industrial
-pero con eso y con todo, es un régimen burgués,
hecho a su medida e intereses
3.
El desarrollo de la Guerra
La abdicación de Carlos IV en marzo de 1808 y la ocupación
francesa del territorio dieron comienzo a la guerra de la Independencia
(1808-1814), en cuyo marco se transformarían las viejas
estructuras políticas y sociales que habían dado
forma a la monarquía absoluta.

Bailen, primera gran batalla ganada por los españoles.
En la obra, la rendición del general Dupont, al general
Castaños
3.1. El estallido de la guerra
En 1808, Napoleón era el verdadero dueño de Europa
en aquel momento, escapando de su poder Inglaterra, y Rusia, aunque
esta actuaba como aliada. El destronado Carlos IV (1788-1808)
Y el nuevo rey, Fernando VII (1814-1833), esperaban contar con
su apoyo. Sin embargo, Napoleón obligó a una sucesión
de abdicaciones y eligió a su hermano José como
rey de España, quien reinó con el nombre de José
I (1808-1813). Sin embargo sus planes fracasaron por la negativa
de la población a permitir la perdida de la independencia
como nación. Sabida la salida de los reyes, y la entrada
del ejército del general francés Murat, el pueblo
de Madrid dirigido por mandos intermedios como los oficiales Daoiz,
Velarde y Ruiz, se enfrento a los franceses el 2 y 3 de mayo de
1808. El levantamiento popular fue un fracaso bañado en
sangre, pero el ejemplo se extendió como la pólvora
y toda España se levanto contra el francés, que
no pudo en esos primeros meses controlar plazas tan importantes
como Gerona o Zaragoza, en sus linead se transporte, bien defendidas.

El duque de Wellington, jefe del ejercito expedicionario ingles
3.2.
La formación de Juntas
El
ejército y las instituciones del país asistieron
pasivamente a la represión francesa contra los patriotas.
Así, se creó una situación de gran desconfianza
y de vacío de poder que obligo a los sublevados a crear
su propia estructura de mando: las Juntas locales y regionales,
que en septiembre de 1808 se reunieron en la Junta Suprema Central
Gubernativa del Reino.
Las Juntas surgieron al margen de las autoridades tradicionales
y asumieron la autoridad en nombre del pueblo, que por primera
vez se convertía en protagonista de la acción política.
Las Juntas eran organismos políticos espontáneos
que asumieron el poder en su ámbito territorial, al margen
de la legalidad establecida. Su programa político inicial
consistió en la negación de las abdicaciones de
Bayona, organizar la resistencia militar y asumir el poder sin
limitaciones.
Las Juntas no tenían un carácter popular en todos
los lugares. En muchas partes estaban formadas por nobles, oligarquías
locales y grupos mercantiles. Políticamente, sus individuos
también eran heterogéneos. Había desde partidarios
del Antiguo Régimen hasta liberales. Sin embargo, todos
tenían en común la oposición a los franceses
y la defensa de la independencia de España y de la monarquía
de Fernando VII.

3.3.
Las fases
La
guerra de la Independencia fue por una parte un conflicto civil
interno entre los afrancesados, partidarios de José 1,
y los llamados «patriotas». Por otra, fue también
un conflicto internacional entre las dos grandes potencias, Francia
y Gran Bretaña, ahora aliada de España, que dirimían
en la Península su lucha por la hegemonía mundial.
Los acontecimientos militares se sucedieron en tres fases:
• En la primera, hasta finales de 1808, la sublevación
popular se transformó en guerra abierta, con episodios
victoriosos como la derrota francesa en Bailen y la resistencia
tomó la forma de sitio, como ocurrió en Gerona y
Zaragoza.
• La segunda, desde finales de 1808 hasta 1812, se caracterizó
por la hegemonía militar francesa y por la actuación
de la guerrilla, tras la llegada de refuerzos
• La última fase, entre 1812 y 1813, se definió
por la pérdida de posiciones de las tropas francesas, embarcadas
también en la campaña de Rusia, y el avance militar
español, con la cobertura del ejercito ingles de Wellington
y de la flota británica
La
guerra termino por el Tratado de Valençay de 1813, por
el que Napoleón reconoció a Fernando VII como rey
de España. Sin embargo las tropas francesas no abandonaron
Cataluña hasta 1814.
El mayor problema militar de Napoleón en España
fue enfrentarse a las guerrillas, para lo que sus tropas no estaban
preparadas. Las guerrillas eran pequeñas partidas, conocedoras
del terreno, que hostigaban constantemente a los franceses y amenazaban
sus líneas de comunicación. Formadas de manera más
o menos espontánea por la población civil, rompían
los esquemas militares. Desde el punto de vista político,
los guerrilleros no eran uniformes: los hubo liberales, como El
Empecinado o Espoz y Mina, y los hubo absolutistas, como el cura
Merino.

Batalla de los Arapiles, victoria anglo-española que dio
fin a la guerra
4. Jose I y el Estatuto
de Bayona
Durante la contienda España vivió bajo la locura
de dos gobiernos. La continuidad y la legitimidad de José
I como rey de España dependían del éxito
de la guerra y de las posibilidades de encontrar apoyos sociales
mediante la oferta de un proyecto de cambio de la vieja monarquía
absoluta. Ese proyecto se plasmó en la Carta Otorgada de
Bayona de 1080.
El Estatuto de Bayona fue un documentos de caracteres similares
a una constitución (no es igualitaria, no era suprema,
pues se anteponía a ella la voluntad real, y no emanaba
de la voluntad popular, sino de la del rey francés), y
se puede considerar el primer precedente de nuestra historia constitucional
El documento era el resultado de la mezcla del reformismo del
siglo XVIII y el sistema napoleónico francés:
• Establecía una monarquía autoritaria, con
amplísima capacidad legislativa.
• Fijaba un poder legislativo, muy limitado, dividido en
dos cámaras, Senado y Cortes. La composición de
las Cortes respetaba la estructura estamental: nobleza, clero
y «pueblo» elegían a sus representantes mediante
un sufragio muy restrictivo.
• Formulaba una serie de reformas socioeconómicas
que se implantarían lentamente. Preveía la supresión
de determinados privilegios; la prohibición de amortizar
nuevas tierras; una limitada venta de las tierras de la Iglesia;
la libertad de industria y de comercio; la igualdad impositiva
y la declaración de ciertos derechos individuales.
Era un proyecto reformista, que pretendía desmantelar gradualmente,
y no de forma revolucionaria, el Antiguo Régimen. Aunque
finalmente fracasó, al ser derrotado en la guerra, su influencia
es grande, incluso por obligar a los resistentes a dar pasos para
la reforma política del país

El rey Jose I Bonaparte
5.
Los afrancesados
El
régimen de José I dependía de la colaboración
de las elites del Antiguo Régimen. Sin embargo, esa colaboración
no fue mayoritaria y sólo le apoyaron los afrancesados.
Aun siendo una minoría, representaron una parte muy cualificada
del sector político, social y culturalmente dirigente.
Los que colaboraron lo hicieron por diversos motivos. Algunos
lo hicieron por razones ideológicas. Algunos opinaban que
el cambio dinástico permitiría abordar las transformaciones
políticas, sociales y culturales que la sociedad española
necesitaba urgentemente. Esa transformación, sin embargo,
no debía pasar por la revolución, y la mejor manera
de evitar las convulsiones políticas era asentar un régimen
fuerte. Otros tendieron a colaborar al considerar que la guerra
estaba perdida de antemano y pese a ello había que mantener
en las zonas ocupadas una administración al frente de la
cual hubiera españoles. Junto a ello el oportunismo y la
ambición se presento, pero en menor medida.
En 1814, con la derrota napoleónica, los afrancesados se
encaminaron al exilio, pediendo el país un capital humano
de gran importancia. Sin embargo, su influencia intelectual y
política para los liberales fue importante.
6.
Las Cortes de Cadiz
En 1809, la Junta Suprema Central, abrumada por la grave situación
militar, y el Consejo de Regencia, convocan Cortes Generales y
Extraordinarias del reino como única salida al vacío
de poder, a la situación política extraordinaria
que se vivía, a la erosión desde abajo del Antiguo
Régimen que muchos pueblos estaban protagonizando al dejar
de pagar los derechos señoriales y, también, como
respuesta al proyecto reformista de los afrancesados.
Pero muchos diputados no llegaron, incapaces de cruzar las lineas
enemigas, lo que llevo a que las cortes se formaran por suplentes,
muchos de Cadiz y su entorno, y por tanto burgueses y liberales
en una importante proporción. Otra parte serian diputados
eclesiásticos y funcionarios, incluyendo militares, mientras
que los representantes de las colonias americanas estuvieron escasamente
representados, ante la falta de poder naval de España.
La opinión pública y la Junta Central se encontraban
divididas respecto a la composición de las Cortes y sus
facultades.
• Unos pensaban en unas Cortes estamentales, que reafirmaran
el pacto entre el rey y el reino.
• Otros creían que la nación, a través
de diputados elegidos entre todos los vecinos sin distinción
estamental, tenía el poder de decisión en la asamblea
única que debía reunirse. El debate se saldó
con el triunfo de esta opción, que anunciaba ya lo que
iba a ser el primer liberalismo.
Las Cortes Generales y Extraordinarias del reino se reunieron
en Cádiz, única zona no ocupada por los franceses,
en septiembre de 1810. No se dedicaron, como querían algunos,
a sistematizar las leyes dispersas de la monarquía absoluta
sino que crearon un nuevo orden político y jurídico,
el liberal, que marcó la historia del siglo XIX. Lo hicieron,
además, proclamando el principio fundamental que definiría
el primer liberalismo, la soberanía nacional. Es decir,
se afirmó que la única fuente de autoridad y legitimidad
era la nación, y no el rey. En esta afirmación descansa
el carácter profundamente revolucionario del primer liberalismo
español, y en el deseo d retomar la tradición medieval
española, que hacia descansar el poder en el rey (desaparecido)
y las cortes
La legislación de las Cortes de Cádiz (1810-1813)
respondió a tres objetivos básicos:
• Elaborar una constitución como eje de un nuevo
régimen político.
• Promover una serie de reformas de carácter socioeconómico
que liberaran las ataduras del Antiguo Régimen.
• Dirigir
la defensa nacional frente al invasor, coordinando esfuerzos con
las potencias aliadas

7.
La Constitución de 1812
La
Constitución de 1812 ha sido una de las más radicales
de la historia de España, lo que la convirtió en
un mito para el liberalismo democrático. Su radicalidad
se expresa en principios como los siguientes:
• La soberanía nacional, que suponía el fin
de la monarquía absoluta.
• La limitación extrema del poder de la monarquía.
• El reconocimiento de la igualdad jurídica de los
ciudadanos varones, con la desaparición de los privilegios
• La monarquía constitucional, fundada en la división
de poderes, con un poder legislativo de cámara única
con amplias facultades.
• El reconocimiento de un sistema participativo basado en
el sufragio indirecto prácticamente universal masculino
(vecinos mayores de 25 años) para elegir los ayuntamientos,
las diputaciones provinciales y las Cortes.
La Constitución de 1812 reconocía los derechos de
los ciudadanos pero, a diferencia de la Francia revolucionaria
o de Estados Unidos, no incluía una explícita declaración
de derechos.
Por otra parte, se fundaba en la primacía de la nación
y en la creación de un Estado unitario y centralizado,
lo que implicaba el final de los privilegios territoriales, como
eran los fueros vascos y navarro. El liberalismo creaba de esa
manera el Estado nación uniforme.
8.
La obra legislativa de Cadiz
Como
consecuencia del clima social de rechazo de los derechos señoriales
y de los principios de soberanía nacional e igualdad ante
la ley, las Cortes de Cádiz procedieron a desmantelar el
entramado social y económico del Antiguo Régimen.
Para ello elaboraron una serie de leyes fundamentadas en la propiedad
privada y la libertad de mercado. Así, legislaron los siguientes
aspectos:
• Desaparecieron los privilegios de la nobleza y el clero
y los derechos señoriales procedentes de la jurisdicción
(leyes de abolición del régimen feudal)
• Establecieron una nueva concepción de la propiedad
privada. basada en la idea de que debía ser libre y plena.
Esto se oponía a la existencia de propiedades vinculadas
y amortizadas, por lo que iniciaron la primera desamortización
nacional, obstaculizada por la guerra
• Abogaron por la libertad de comercio e industria y por
la libertad de contratación de los trabajadores, lo que
supuso la supresión de los gremios, y la creación
de leyes de libertad de imprenta y expresión
Este conjunto de medidas implicaba una transformación radical
del régimen de propiedad y de las relaciones predominantes
en el Antiguo Régimen. Su implantación definitiva,
sin embargo, no se produjo hasta el triunfo de la revolución
liberal, en la década de los treinta.

Fernando VII
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