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1.
La Ilustración.
Denominamos
ilustración a la corriente de pensamiento, filosofía
y cultura, propia del siglo XVIII. Sus orígenes se encuentran
en el desarrollo científico y racionalista del siglo anterior
y en las teorías racionalistas de Descartes y empiristas
de John Locke. En todas ellas, ya habían aflorado la primacía
de la razón humana, la felicidad, el progreso, el conocimiento
científico y la igualdad, rechazando las supersticiones
y el oscurantismo, propios de la cultura pseudos religiosa de
la Edad Moderna y la Edad Media.
Su nacimiento se produciría en Francia, en parte como rechazó
a la difícil situación del país (absolutismo
radical, fuertes desigualdades sociales de base, como en España,
estamental, y desacuerdo de la burguesía con su marginación
del poder, cuando controlaba una gran parte de la riqueza, gracias
a sus negocios comerciales.
Tres son los grandes autores ilustrados que extendieron estas
ideas por toda Europa
El
Barón de Montesquieu (1689-1755),
Enamorado
del sistema parlamentario inglés, nacido de la revolución
de Oliver Cromwell, en el siglo anterior, comenzó su carrera
con una despiadada crítica al absolutismo en su libro “Cartas
Persas”. Tras ello vendría la alternativa. Su libro
"El Espíritu de las Leyes" (1748) defendía
por primera vez la teoría de la separación de poderes.
Defendía la conveniencia de dividir el poder en ese momento
en manos del monarca, en tres grandes poderes, que evitaran los
abusos, facilitaran la especialidad de las instituciones y defendieran
la libertad individual, al controlarse unos poderes a otros, evitando
así las ambiciones particulares, la tiranía y los
abusos
Esos tres poderes de los que hablaba Montesquieu deberían
ser:
El poder legislativo (que representa a la nación que lo
elige), que tendría como función el establecimiento
de las leyes, y el control del presupuesto, además de la
ya dicha representación nacional y el control de los otros
poderes.
El ejecutivo, representado por el rey y su gobierno se encargaría
de administrar el país.
Por último, el poder judicial, del que serian depositarios
los tribunales, seria el encargado de velar por los derechos individuales,
dirimir los conflictos planteados entre la población y
aplicar la ley y perseguir el delito, aun cuando este sea producido
por otros poderes
Voltaire
(1694-1778)
Fue, de todos los ilustrados el máximo defensor del libre
pensamiento, la igualdad jurídica entre los hombres y la
eliminación de los privilegios de toda clase (gremios,
estamentos...). Todo ello le enfrento a los privilegiados, y en
particular a la Iglesia, a la que acusaba de oscurantista y dogmática,
y, por ende, obstáculo para el progreso y la igualdad.
En su obra "Cartas Filosóficas", arremetió
contra los gremios, las compañías privilegiadas,
el absolutismo, y el mercantilismo, defendiendo como método
para acabar con ellos la violencia revolucionaria.
Juan
Jacobo Rousseau (1712-1778),
Resulto
ser el ilustrado de más influencia en los siglos siguientes.
De el arrancaría la corriente revolucionaria de los jacobinos,
temidos por su radicalismo, y mas tarde de los socialistas utópicos.
Denuncio en su obra”Emilio” la necesidad de la educación
como arma liberadora del individuo, justificando la cultura libre
como el medio para socavar los cimientos del Antiguo Régimen.
Se mostró contrario a la propiedad privada, fuente, según
él, de todos los males, al promover el individualismo,
la ambición y la insolidaridad.
Su obra capital fue "El Contrato Social". En ella defiende
que el fundamento del estado es un compromiso de este con el pueblo,
por lo que sólo de la voluntad del pueblo pueden emanar
las leyes y la soberanía.
Según el autor, creados iguales por Dios, los hombres viven
en sociedad y alcanzan la convicción de que precisan organizarse
para alcanzar el bien común. Para ello eligen gobernantes
y leyes con este fin. Instituciones y leyes a las que ceden voluntariamente
su libertad personal. Por ellos eligen a los mas justos, honrados
o preparados. Pero si los elegidos no actuaran conforme a tales
valores, actuaran despóticamente o actuaran sin haber sido
elegidos, el pueblo, depositario del poder tiene derecho a revocar
su poder, violentamente si fuera preciso.
Este concepto de que la ley es expresión de la voluntad
popular, se convertiría en el futuro en el fundamento de
la democracia. Estos ideales son un claro ejemplo del origen empirista
de la Ilustración y la importancia de Locke, y su concepto
de la sociedad civil sobre ella.

El marques de la Ensenada, el gran reformador
ilustrado quje percibio como nadie
la importancia estrategica de la flota y la necesidad de una reorganización
fiscal
2.
LA ILUSTRACION ESPAÑOLA
La
entrada de estas ideas en España fue reducida ante el abrumador
analfabetismo de la población y lo impermeable de la monarquía
ante nuevas ideas que pusieran en cuestión el sistema.
Fue también un movimiento de elites, reformador pero no
revolucionario y fragmentado territorialmente.
Los ilustrados españoles desarrollaron su labor durante
los gobiernos de Fernando VI (en parte) Carlos III (sobre todo)
y Carlos IV (menos por le miedo a la Revolución Francesa.
Los ilustrados españoles:
-
Eran conscientes del déficit presupuestario que hundía
al estado, pero solucionarlo e impulsar la economía exigía
acabar con los privilegios de nobles y clérigos, que eran
la base del A.R. por lo que no acometieron esa reforma.
- Nunca impulsaron reformas políticas, por la razón
anterior, y las económicas estuvieron limitadas por el
mismo motivo. Además, veían el progreso económico
como una manera de acrecentar el poder real (esa era su intención
real) , y en segundo plano, mejora la vida de la población.
- Fueron reformistas, no revolucionarios, pues no atacaron las
bases estructurales del A.R., solo pretendieron mejorar la vida
cultural y económica del pueblo y aumentar y hacer mas
sólido el poder de la corona.
- Buscaron reformas que resolvieran lateralmente los problemas
del país:
-En
lugar de desamortizar, poner en venta o explotación baldíos
y tierras del rey (Campomanes y Olavide)
- Fortalecer el estado introduciendo una nueva forma de absolutismo,
el despotismo ilustrado (Esquilache o Ensenada).
- Reconstruir el poder naval y la influencia internacional de
España, protegiendo sus espacios colonias y vías
de suministro (Patiño y Ensenada)
- Racionalización y mejora del presupuesto y la fiscalidad
(Floridablanca y Ensenada, el del catastro).
- Impulso a la economía creando compañías
privilegiadas, el Banco de San Carlos o las Sociedades de Amigos
del País (Jovellanos y Esquilache)
- Impulso a la reforma de la enseñanza, las artes y las
letras (Jovellanos, Mayans, Feijoo o Ulloa).
Para
comprender mejor la realidad española del XVIII, vamos
a repasar algunas de las actuaciones y políticas desarrolladas
durante el siglo. Como sabes cinco fueron los reinados borbónicos
del siglo:
Felipe
V, que sentó las bases del nuevo estado en los decretos
de Nueva Planta
Luís I, su hijo, de reinado muy breve
Fernando VI, hijo del primer matrimonio de Felipe V, que defendió
la neutralidad española, reorganizo la hacienda e impulso
la cultura
Carlos III, hermanastro del anterior, en cuya primera época
se concentro la mayoría de las reformas ilustradas del
siglo, pero suyo combativo espíritu anti inglés,
desbordaría la capacidad financiera de la corona
Carlos IV, su hijo, bajo cuyo gobierno se iniciaría la
degradación política y el final del Antiguo Régimen.
La falta de profundidad y coherencia en la política ilustrada
del siglo se percibe en el ámbito de la cultura. El intento
mas serio de reforma universitaria se produciría bajo el
gobierno de Carlos IV. Pretendió poner fin a la enseñanza
escolástica e impulsar la investigación y las ciencias
experimentales y a la tecnología. La oposición de
los jesuitas y la corrupción, impidieron el avance.
Las letras y las artes fueron elitistas. Un pueblo culto hubiera
sido peligroso, así que se mantuvo una cultura basada en
la tradición, el oscurantismo y el analfabetismo. Solo
algunos intelectuales, como Gregorio Mayans o el padre Feijoó,
denunciaron el atrasado sistema de enseñanza y la falta
de reflexión y de crítica.
Entre
las iniciativas culturales más importantes se encuentra
la fundación de instituciones de carácter científico
y de Academias, como las de la Lengua o la de la Historia.
Las expediciones científicas fueron importantes. Dos científicos
españoles, Jorge Juan y Antonio de Ulloa, participaron
en el viaje de La Condamine, que exploró el Perú
y que consiguió la medición del grado terrestre
en el Ecuador. Hubo Se sucedieron varias expediciones hacia América
del Norte y del Pacífico, con fines geográficos
y científicos, entre los que tuvo especial relevancia la
botánica.
3. El reinado de Fernando
VI (1746-1753)

La
figura clave de este reinado marcado por la neutralidad exterior
y la preocupación cultural fue el marqués de la
Ensenada, que acumuló en su persona casi todas las secretarias.
Sus esfuerzos se encaminaban a reforzar el Estado absoluto, mediante
un crecimiento económico que permitiera modernizar al país,
y devolver su papel de primera potencia. Para ello era imprescindible
defender y potenciar el imperio colonial, y para ello era necesario
un sólido poder militar. Ello fue la causa de un largo
periodo de paz, necesario para afrontar reformas Su gran proyecto
fue la reforma fiscal. Intento eliminar el complicado sistema
de impuestos e imponer el modelo del catastro, un impuesto único
sobre las propiedades y las rentas, que incluiría a los
estamentos privilegiados. En 1749 comenzó el inventario
de la riqueza nacional, el llamado Catastro de Ensenada, que choco
pronto con las protestas y presiones de los privilegiados, que
medio paralizaron el proyecto.
Sí logó aumentar los ingresos recuperando impuestos
cedidos a los señoríos, prohibiendo la venta de
bienes de la Corona y aumentando la aportación de la Iglesia
(una medida esta claramente regalista). En el campo económico
fue positivo el impulso a la economía con eliminación
de los impuestos que gravaban el tráfico interior de grano
liberalizando el comercio colonial.
Otra de las medidas estrella fue el fortalecimiento de la armada.
Potenciando los astilleros, las fabricas de armamento y las academias
de marinos y pilotos. Sin embargo, pese a que la medida era necesaria
para la fortaleza colonial, y era coherente con la política
de alianzas con Francia (pactos de familia), favoreció
la formación de un grupo de oposición pro británico
en la Corte, que convenció al rey de que la política
de Ensenada era una provocación a Inglaterra, que nos conduciría
a la guerra. En 1754 el ministro fue destituido, y el nuevo gobierno,
más conservador, paralizó las reformas de Ensenada.
4.
Carlos III (1759-1788).

Había
sido rey de Nápoles, hasta que la muerte sin hijos de su
hermanastro Fernando VI, le trajo a España.
Potencio los pactos de familia, con el fin de mantener un aliado
que permitiera hacer frente a la amenaza inglesa y también
permitir la venganza contra ese país, que le había
humillado durante su estancia como rey en Nápoles.
Pese a sus inicios neutralistas, arrastro al país a dos
importantes guerras. Primero a la de los Siete años (1761-1763),
por el control del Canadá, y que acabo en un grave desastre.
Tras ella, intervino junto a Francia en la Guerra de independencia
norteamericana (1779-1783). En ella las victorias de Galvez en
Mobile y Pensacola y la derrota de la armada británica
en Whigt y Azores permitieron la derrota inglesa. Fue una victoria
amarga, por cuanto inicio un ciclo de deudas aterrador, solivianto
la animadversión inglesa y sentó el precedente de
la independencia de una colonia, hecho que luego se volvería
contra nosotros.
A nivel interno, muchas fueron las reformas impulsadas:
En
el terreno agrario, Olavide impulso la colonización interna
de baldíos, la explotación mas racional de la tierra,
y realizó propuestas sobre la expropiación de tierras
no explotadas por la iglesia, hecho que le costaría el
cargo. Esquilache, poco después liberalizaría el
mercado de grano. En consonancia se propuso la reducción
de privilegios de mesta y nobles.
Se
fomento la artesanía, mediante la construcción de
infraestructuras, protegiendo su actividad de la intromisión
extranjera. Se crearon fábricas reales (del estado) en
la construcción naval, armamento y productos de lujo; las
llamadas Sociedades de Amigos del País (asociaciones de
elites regionales) ayudaron a la inversión en tecnología,
trajeron técnicos y analizaron los problemas del país,
estudiando soluciones.
El comercio de vio beneficiado por una flota que protegía
el tráfico colonial. El interior siguió escuálido
por la falta de caminos, la baja renta de la población,
la falta de una moneda única y las aduana internas
Fiscalmente se siguió con la política de simplificación
del sistema, la extensión de impuestos y el presupuesto.
Ello se vio favorecido por las regalías (el privilegio
real de controlar la iglesia, sus cargos y su hacienda). Sin embargo,
las guerras y la decadencia demográfica y económica
de fin de siglo endeudaron al país, hasta el punto de obligar
a crear una institución encargada d gestionar, emitir y
amortizar los vales reales: el Banco de San Carlos.
Posiblemente
el mayor esfuerzo reformista se llevo a cabo bajo el gobierno
del secretario de despacho Esquilache. Liberalizo
el mercado de granos, apoyo la renovación tecnológica,
intento frenar el poder de los gremios, que coartaban la innovación,
aumento el control de ingresos y gastos, y aumento aquellos con
la creación de la lotería primitiva.

Jose Moñino, Conde de Floridablanca,
ministro de Carlos III y Carlos IV,
y que tuvo que hacer frente a la ambición de Godoy y a
la Revolución Francesa
Fue
en general un gobierno marcado por el Despotismo ilustrado. Era
un sistema político que partía del concepto del
Estado absoluto, de la soberanía real exclusiva, pero hacía
hincapié en el papel del gobernante como benefactor de
su pueblo y como impulsor de las reformas necesarias para el progreso.
La política era concebida en beneficio del país,
pero sin contar con él, según el axioma «todo
para el pueblo, pero sin el pueblo». Pero todas estas medidas
no eran revolucionarias, si querían mejorar la situación
económica, era ante todo para fortalecer al Estado. Los
ministros que criticaban los efectos negativos de los privilegios
estamentales, no estaban dispuestos a cuestionar las bases mismas
de la sociedad del Antiguo Régimen, con lo que las reformas
serian poco productivas, al no atacar la base misma de los males
del país.
Hasta 1765, Carlos III mantuvo a los secretarios de su hermanastro,
creo una nobleza nueva (de servicio, frente a la tradicional o
de sangre) formada por burgueses y técnicos ascendidos,
y puso al frente del gobierno al marqués de Esquilache.
Ello facilito un programa reformista, que ya hemos desgranado
en las líneas anteriores. Esquilache ataco la amortización
de tierras, los privilegios fiscales de la nobleza y la Iglesia
y las trabas al desarrollo del comercio. En base a ello tomo medidas,
como la recuperación de señoríos para la
Corona, o el estudio de nuevo la introducción de un impuesto
único.
En 1765 se decretó la libertad de precio del trigo, con
el fin de estimular la competencia. La medida, necesaria e inspirada
en las teorías fisiócratas de Francis Quesney, choco
con un año de malas cosechas, y con la escasez en el mercado
por el acopio por parte de los especuladores, lo que hizo que
se dispararan los precios y apareciera el hambre. La medida se
tradujo en una gran descontento, que acabo en disturbios graves,
alentados por los sectores mas conservadores, enemigos de reformistas
como Esquilache, y que veían en el secretario, a un enemigo
de sus privilegios y su status. El intento de Esquilache de eliminar
la vestimenta tradicional madrileña, que amparaba la suciedad
y el anonimato, fue la chispa de una autentica rebelión,
en la que los privilegiados presentaron al político como
un extranjero contra las tradiciones nacionales.
Estallo en marzo de 1766 en Madrid, y es conocido como el motín
de Esquilache. Las consecuencias del motín fueron importantes.
Carlos III despidió a Esquilache, y puso al frente del
gobierno al conde de Aranda, un conservador. La revuelta fue aprovechada
para justificar la expulsión de los jesuitas, de los que
se recelaba de su poder, de su dependencia del papa frente al
rey, empeñado en una política regalista, de su influencia
educativa, y de sus grandes propiedades.
A partir de 1766, Carlos III dio un giro político muy conservador,
evitando desde entonces cambios radicales, y abandonando su política
ilustrada, al menos con la intensidad anterior, ante el miedo
a las clases populares, y a perder el apoyo de la nobleza y de
la Iglesia.
Cuando el rey murió, en diciembre de 1788, el impulso reformador
ya se había perdido, y parte de los ministros ilustrados,
como Jovellanos o Floridablanca, ya mayores, habían adoptado
posturas mas moderadas.

Gaspar Melchor de Jovellanos, según
Goya, el gran ilustrado,
que llegaria a participar, como moderado en las cortes de Cadiz
5. LA POLÍTICA EXTERIOR
DE LOS BORBONES
Aunque
ya lo hemos estudiado en el tema anterior, y hemos incluido una
cita en las primeras líneas de este tema, no estará
de más que repasemos la situación internacional,
para comprender mejor la evolución de la ilustración
en España.
Tras el Tratado de Utrecht, el papel internacional
de España cambio. Liberada de la carga de su imperio europeo,
España se concentro en la defensa de su imperio colonial,
y en la recuperación de posesiones estratégicas:
Italia, Menoría y Gibraltar. En todos los casos el enemigo
era Inglaterra y el aliado natural, Francia, que ya le había
apoyado previamente, que tenia cuentas pendientes con Inglaterra,
y que era la cuna de los Borbones. Así nacería una
serie de alianzas militares entre ambos países, conocidos
como Pactos de Familia.
El primer fruto de esta alianza seria la conquista del reino de
Nápoles y Sicilia y su entrega al príncipe Carlos
(hijo del segundo matrimonio de Felipe V). Tras ello, los incidentes
contra los británicos, que amenazaban de forma creciente
el comercio colonial, fueron continuos y desencadenaron una guerra
colonial contra Gran Bretaña entre 1739 Y 1749.
En 1743, estallarla una nueva guerra entre ambas potencias, por
motivo de la sucesión al trono austriaco. Por la paz de
Aquisgrán de 1748, España afianzaba su posición
en Italia, al conseguir para otro hijo de Felipe V los ducados
de Parma y Piacenza. Pero no se recupero Gibraltar, ni se desarmo
a Inglaterra, por lo que el problema persistía.
El reinado de Fernando VI fue un periodo de paz,
en el que la diplomacia supo defender los intereses nacionales.
A su muerte, España la Hacienda estaba saneada y la flota
de guerra era mucho más poderosa, gracias a Ensenada
Carlos III, por motivos personales, como ya hemos
contado, tomo, desde el principio, un camino belicista. Nada más
llegar al poder, firmó con Francia el tercer pacto de familia
(1761), y entro en la Guerra de los Siete Años contra Inglaterra.
Mal preparada, la guerra terminó con un fracaso relativo:
la paz de París obligaba a Francia a entregar sus colonias
del norte de América. España, que quedaba sola en
la defensa del imperio colonial, debía, además,
entregar la Florida a Inglaterra, a cambio de la Luisiana francesa.
En 1776 estalló la guerra entre las colonias inglesas de
América del Norte y Gran Bretaña. España
entró en el conflicto, arrastrada por Francia, en apoyo
de los Estados Unidos. Esta vez el resultado fue algo más
positivo: el nuevo Tratado de París de 1783 obligaba a
Inglaterra a devolver la Florida. Además, la guerra había
permitido recuperar Menorca, aunque no Gibraltar.
En conjunto, la política exterior española, antes
de 1790, tuvo resultados dudosos. Durante muchos años se
concentró en un objetivo dinástico, en Italia, que
nada tenía que ver con los intereses españoles.
Después, los pactos de familia permitieron un papel activo,
pero a menudo arrastraron al país a conflictos de los que
no pudo sacar un gran provecho. Pese a todo, el objetivo esencial,
el mantenimiento del imperio colonial, pudo alcanzarse, sin demasiadas
pérdidas, y sin que en ello tuviera apenas peso el apoyo
naval francés. En la década de 1780, sin embargo,
el endeudamiento producido por la última guerra amenazaba
el futuro.
Durante
el siglo América siguió teniendo
un papel por tanto decisivo en la política y la economía
española. Las compañías privilegiadas controlaban
el comercio colonial que tenia su base en el puerto de Cádiz.
La base del comercio siguió siendo la plata, la manufactura
europea y las materias primas.
La sociedad tendió a jerarquizarse introduciéndose
dos fenómenos que serian relevantes en la posterior independencia,
la introducción de esclavos por tratantes europeos y el
dominio de las elites blancas sobre la población mestiza
e indígena.
Los años finales del siglo estuvieron marcados por el incremento
de la explotación colonial y aumento del control administrativo
(exclusión de los criollos de la administración
colonial, prohibición de la venta de cargos y concesión
de altos mandos en audiencias, gobiernos locales y corregimientos
solo a españoles). En la misma línea, se expulso
a los jesuitas, contrarios al regalismo, se incrementaron los
impuestos y los monopolios estatales y, desde 1778 se introdujo
el libre comercio para la mayor parte de los puertos peninsulares.
Todo ello, unido al ejemplo liberal de los nacientes Estados Unidos
comenzaron a crear un clima de malestar creciente entre la población
colonial, que aprovecharía el vació de poder de
principios del XIX para luchar por su independencia. Ya en 1780-1781
se produjo una importante rebelión en Perú y Nueva
Granada, iniciada por los criollos, pero que pronto se convirtió
en una sublevación indígena (liderada por el inca
Tupac Amaru), que fue aplastada tras una larga resistencia, pero
que dejo abierto el camino para intentos posteriores.

La derrota inglesa
en Yorktown, frente al ejercito combinado de americanos y españoles
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