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1.
EL REINADO DE CARLOS II
Fue
un rey débil y enfermizo ( 1665-1700) atormentado y desequilibrado,
manejado por la corte y su madre la regente Mariana de Austria,
que accedió al trono en medio de la derrota, la bancarrota
y todo ello con 4 años de edad.
Su gobierno representa dos ciclos marcado por dos grupos de validos
bastante diferentes.
2.
EL CICLO NEGRO
Entre
1665 y 1679 se caracteriza por la postración económica
y las luchas por el poder entre don Juan José de Austria,
hijo ilegítimo de Felipe IV, pero apoyado por una buena
parte de la aristocracia que veían en él el jefe
militar y el hombre fuerte que el rey no era, y los favoritos
de la regente, el padre Nithard (1665-1669) y Fernando Valenzuela
(1670-1676). Don Juan José se valió del respaldo
de Aragón, a donde fue enviado como gobernador militar,
para organizar un golpe de estado y entrar con un ejército
en Madrid en 1677, obligando a Carlos II a expulsar a Valenzuela.
El golpe significó el triunfo de la aristocracia y la recuperación
del control del gobierno por los grandes, a la vez que los reinos
fortalecían sus fueros, lo que dio nombre a esta etapa:
el neoforalismo.
Algunos de los validos siguientes intentaron aplicar alguna medida
arbitrista, tales como reducir los impuestos para reactivar la
economía de los reinos. Pero los intereses enfrentados
de la aristocracia y de las ciudades, y las continuas agresiones
francesas que obligaban a mantener los gastos de guerra, hicieron
imposible llevar adelante estas medidas.
3.
EL CICLO GRIS
En 1680, en un contexto internacional que tendía a pacificarse
y estabilizarse, llega al poder el duque de Medinaceli.
Ese año se dictó un decreto de devaluación
de la moneda de vellón que buscaba equiparar su valor con
el que realmente tenía en el mercado. El impacto fue brutal,
porque empobreció bruscamente a quienes tenían su
dinero en moneda de cobre, pero terminó con las subidas
de precios y permitió estabilizar la moneda, iniciándose
a partir de entonces una lenta recuperación del comercio.
También se reorganizó la recaudación de impuestos
y se recortaron los gastos, lo que permitió rebajar la
presión fiscal. Por fin se establecía un presupuesto
y se racionalizaba la administración y la hacienda.
A partir de 1685, el conde de Oropesa, quien sustituyó
a Medinaceli, estableció un presupuesto fijo para los gastos
de la Corte, y se dictaron normas para promover la creación
de manufacturas y para favorecer la llegada de inversores extranjeros.
Se inició entonces una lenta recuperación económica,
más marcada en la periferia, y sobre todo en Cataluña.
4.
EL CONTEXTO INTERNACIONAL
Parte
de este éxito hay que asociarlo a estos dos ministros arbitristas,
pero también a la situación internacional.
El país abandono sus sueños de gloria, centrándose
en mantener el control del Mediterráneo occidental y la
carrera de Indias.
En la primera parte del reinado, la debilidad militar, sin embargo,
fue aprovechada por la Francia de Luís XIV, que a lo largo
de todo el periodo emprendió una política agresiva
encaminada a ampliar sus dominios.
Cuatro guerras sucesivas con Francia obligaron a España
a ceder buena parte de sus territorios, dejando aislados a los
Países Bajos. En los años finales del siglo, incluso
Cataluña fue atacada. Pero la monarquía española
contó con el apoyo de Inglaterra y Holanda, que no aceptaban
la expansión francesa, lo que, unido al interés
de Francia en la sucesión española, permitió
que en la Paz de Ryswijk (1697) Luís XIV devolviera buena
parte de sus conquistas.
De hecho, los últimos años del reinado están
presididos por las tensiones suscitadas por el problema sucesorio.
La imposibilidad de Carlos II, cada vez más enfermo, de
tener un heredero multiplicó el interés de las cortes
europeas por la Corona española. No sólo estaba
en juego el conjunto de los reinos peninsulares y las posesiones
en Italia y los Países Bajos, sino también el imperio
colonial.
A partir de 1697, dos candidaturas se disputaban el trono: la
del archiduque Carlos de Habsburgo y la de Felipe de Anjou, nieto
de Luís XIV y candidato borbónico. Carlos II moría
en noviembre de 1700, un mes después de firmar un testamento
que dejaba la Corona al segundo de ellos.
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