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El programa Erasmus



Las claves del programa

En 1987, la Comisión Europea empezó a financiar un programa de movilidad para los estudiantes europeos, bautizado "Erasmus",en homenaje al ilustre humanista Erasmo de Rotterdam (1465-1536), adversario incansable del dogmatismo y cosmopolita ejemplar.
Se trata del primer gran programa europeo en materia de enseñanza superior. Desde su inicio ha cosechado un gran éxito gracias a las medidas encaminadas a apoyar las actividades europeas de las universidades y promover la movilidad de profesores y estudiantes universitarios.
La distribución de las ayudas Erasmus a los estudiantes y su selección se realiza por la Universidad de origen del alumno basándose en su expediente académico y el conocimiento de la lengua del país de destino. El alumno debe haber cursado el primer año de carrera.
En las universidades existe una Unidad Erasmus que generalmente depende del Vicerrectorado de Relaciones Internacionales, donde se informa de los intercambios previstos para cada curso académico,así como de todos los aspectos relativos al programa y las condiciones y requisitos que deben reunir los interesados para participar en el mismo.
En 2002 se celebró un hito histórico: el millón de estudiantes Erasmus.
En el curso 2003-2004 un total de 20.034 españoles viajaron con este programa siendo los principales países de destino Italia, Francia, Alemania, Reino Unido y Países Bajos. Las áreas de estudio más solicitadas son Ciencias Empresariales, Ingenería y Tecnología, Lingüística y Biología.
España es el país de destino preferido por alemanes, franceses e italianos.
Treinta países y dos mil universidades participan en el programa, que permite realizar estudios en los 25 estados de la UE, los tres miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (Islandia, Liechtenstein y Noruega) y uno de los países candidatos: Bulgaria, Rumanía y Turqufa.
Desde la creación del programa S6crates en 1995, Erasmus pasa a formar parte de las acciones integradas en éste. S6crates surgió como el programa de acción de la Comunidad Europea en el ámbito de la Educación.
. En 2004, el Programa Erasmus de la Unión Europea fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

La experiencia de los estudiantes

Desde sus inicios en 1987, Erasmus ha sido el programa educativo europeo con más éxito, el buque insignia de la Unión Europea en materia de Educación. También ha sido el que más juicio y evaluación ha sufrido, ya que su objetivo no es sólo financiar la movilidad temporal de los estudiantes y la cooperación entre las instituciones de enseñanza superior, sino influir en la estructura y valores de las universidades y, en consecuencia, en el entorno de aprendizaje de los estudiantes.
Según los expertos, el "estudiante móvil" puede aprovecharse de lo mejor que las diferentes instituciones le ofrecen y conseguir una preparación más completa de la que puede proporcionarle una única universidad. De inolvidable califican la experiencia los jóvenes que han vivido y estudiado en una universidad extranjera a través de Erasmus.

"Me han gustado las consecuencias, tanto personales, intelectuales, académicas como profesionales. Creo que he logrado madurez y ahora afronto los problemas de otra forma", dice Unai Pastor, Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Navarra. Pastor estudió el último año de la carrera en la Universidad de La Sapienza, en Roma. "La primera aventura es la de encontrar piso. Llegas con todo en la mochila, vives en una pensión...pero al final, todo se resuelve. Encontré casa en dos días y la compartí con otros estudiantes". Afirma que a la hora de estudiar "las cosas triviales dejan de serlo. Los apuntes que en castellano lees una vez, tienes que leerlos cuatro veces en italiano. Por suerte, los exámenes eran orales y, a la hora de hacerme entender, era más fácil salir del atolladero que en las pruebas escritas". A los tres meses, Pastor se movía como pez en el agua en la universidad italiana: " Los primeros exámenes me costaron un montón, pero las notas fueron mejorando poco a poco", recuerda. Ahora, su objetivo es encontrar trabajo: "Me da igual aquí que en Italia, volvería con los ojos cerrados".

Amaya Milara se licenció en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comercial de Deusto, cuya experiencia en la movilidad de estudiantes le ha llevado a convertirse en la segunda universidad española en porcentaje de alumnos participantes en el programa Erasmus -alrededor de un cuatro por ciento del total, cuando la media española es del dos por ciento-.

Milara trabaja como gerente de producto en el departamento de márketing de Eroski, donde está poniendo en práctica todos los conocimientos que adquirió durante los seis meses que estudió en la Universidad de Lovaina La Nueva, en Bélgica, donde cursó siete asignaturas. "Desde el principio, Lovaina me sorprendió", afirma. "Es una ciudad atípica, como un campus gigante con doce mil alumnos y donde el resto de la gente también trabaja en el ámbito da la universidad", explica. "Para mí ha sido una experiencia inolvidable. Hice un montón de amigos, éramos un grupo de catorce estudiantes de varias nacionalidades. Me facilitó mucho las cosas el hecho de que existieran las llamadas casas proyecto. Una de ellas era la Casa Erasmus. Una especie de enorme comuna donde pasé diez días -que se me hicieron un poco largos- mientras me orientaban para buscar piso. Acabé compartiendo casa con otras seis chicas belgas, tres de ellas de la parte alemana del país. Fue muy divertido", asegura. "Sabía francés y eso me ayudó bastante en los exámenes. ¡También me gustó que las asignaturas estuvieran organizadas como seminarios intensivos y muy prácticos de sólo tres semanas".
El deseo de salir de casa y de aprender una cultura diferente fueron algunas de las razones por las que David Gutiérrez tomó la decisión de acabar la carrera de Derecho en la Universidad de Nantes. "La experiencia me ha aportado amplitud de miras. El año ha sido estupendo y sobre todo he hecho vida con el resto de los estudiantes de Erasmus. Me encontré lo que esperaba y mucho más", afIrma. Aunque cree que los franceses "son muy diferentes a nosotros -los estudiantes son un poco más retraídos- de los profesores no tengo queja, me ayudaron mucho".
El alemán Robert Schafer quería estudiar en el extranjero y escogió la Universidad Complutense de Madrid para cursar tres asignaturas de la licenciatura de Letras que estaba estudiando en la Universidad de Bochum. De su paso por España recuerda las diferencias a la hora de estudiar. "El sistema aquí es como en la escuela, hay que aprenderlo todo de memoria. Sin embargo, en Alemania se analizan, comparan e interpretan más los textos". Schafer recomienda la experiencia "más que por la formación universitaria, porque esto te hace madurar a la fuerza. Además, en mi país, es muy importante haber estudiado y trabajado en el extranjero para encontrar un empleo".