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Desaladoras
Ramon
Fernandez
Estudiante de bachillerato, Colegio la
Paz, Torrelavega (Cantabria)

Tras
la llegada del PSOE al Gobierno, el Plan Hidrológico Nacional
(PHN) proyectado por PP fue anulado y, por lo tanto, uno de los proyectos
más polémicos del ejecutivo de Aznar: el trasvase del
Ebro. El plan diseñado para trasvasar agua, construir embalses,
reforestar cuencas, mejorar los regadíos y optimizar la gestión
ha desatado en los últimos años la polémica por
su medida más impopular: el trasvase de 1.050 hectómetros
cúbicos anuales del Ebro a las cuencas mediterráneas.
El Gobierno del PP se enfrentó a partidos políticos, ecologistas
e incluso a las autonomías, con Aragón a la cabeza, donde
se produjeron numerosas movilizaciones.
El Partido Socialista ha presentado una enmienda alternativa a la totalidad
del PHN, que consiste en una plena reutilización del agua, multiplicar
por tres el número de desaladoras, un plan de regadíos,
un plan forestal, la creación de un banco de agua público
y una mejora de infraestructuras.
A continuación te explicamos todo lo relativo a las desaladoras
y al proceso de desalinización: qué es, cómo funciona,
qué ventajas e inconvenientes tiene, etc.
Las personas han buscado por mucho tiempo la forma de purificar las
aguas saladas para hacerlas aptas para el consumo humano y la agricultura.
Del total de agua que tiene nuestro planeta, sólo el 2,5% es
“agua dulce”, el resto es agua salobre y agua de mar, con
niveles de contenido de sales que no permiten sostener vida humana o
agricultura. Se entiende por agua dulce aquella agua que tiene bajos
contenidos de sales, en niveles no perceptibles por el paladar humano.
De toda esta
agua dulce, el 0,3% se encuentra en ríos, lagos y acuíferos
poco profundos, y de esta última solo un 11% es recurso renovable
disponible para consumo humano.
La desalación, también llamada desalinación o desalinización,
es una alternativa de fuente para sectores que no cuentan con recursos
de agua fresca. Es un proceso de tratamiento en el cual se le extraen
las sales disueltas al agua de mar o a las aguas salobres para producir
agua de calidad potable o agua dulce. Lo anterior, en cifras, se puede
expresar como bajar las sales disueltas de 38.000 mg/lt (agua de mar)
a menos de 500 mg/lt (agua potable).
Las tecnologías de los procesos para desalar agua de mar han
sido conocidas por largo tiempo. El problema fue que en sus orígenes,
estos procesos eran de tan alto coste que se hacía inviable desarrollar
plantas de cierto tamaño desde el punto de vista comercial.
La mayor demanda de agua y la actual explotación al límite
de las fuentes tradicionales está abriendo la posibilidad de
desarrollar alternativas tecnológicas de producción de
agua potable e industrial distintas a las tradicionales, y que a pesar
de su mayor coste, hoy resultan factibles económicamente en el
mercado actual frente a la amenaza de demanda insatisfecha.
Entre estas alternativas tecnológicas, se destaca la Desalación
de Agua de Mar. Esta fuente no convencional utiliza el agua de mar como
materia prima para la producción de agua potable, por medio de
la Osmosis inversa, que es una tecnología de desalación
ya probada y consolidada en el mundo en cuanto a su fiabilidad, eficiencia
y calidad del producto final. Esta tecnología punta, además,
es calificada como “limpia” desde el punto de vista medioambiental.
¿Qué es la ósmosis inversa?
La ósmosis inversa es un proceso inventado por el hombre que
revierte el fenómeno de la ósmosis natural. Su objetivo
es obtener agua purificada partiendo de un caudal de agua que está
relativamente impura o salada. Esto se logra al separar de este caudal
de agua contaminada con sales, un caudal menor de agua pura.
En el proceso de ósmosis inversa, se le aplica presión
a la solución que tiene más alta concentración
de sales y así se fuerza un caudal inverso a través de
la membrana semipermeable.
Ahora, un nuevo proceso de desalación liderado por la empresa
Mtorres es el que se va a poner en práctica por el Gobierno.
En principio, la idea es impecable: se usa enegía eólica
(sin emitir, por tanto, CO2) y se produce la desalación, resolviéndose
así el otro gran problema del medio ambiente patrio.
El asunto, así visto, parece estar muy claro. Sólo queda
la praxis. Y ha tenido que ser precisamente un murciano (Manuel Torres)
el promotor del primer proyecto específico de desalación
limpia: una plataforma flotante que albergará un aerogenerador
y una desaladora.
Un proyecto sobre el que Torres ya ha dicho que 'con quinientas máquinas
como ésta resolvemos el déficit de la cuenca del Segura'.
¿Los números 'gordos'? La plataforma flotante, que sobresaldrá
del agua unos cuatro metros, será ubicada a entre uno y cinco
kilómetros de la costa, donde las aguas tienen una profundidad
de entre 40 y 80 metros. Sobre ella será instalada una turbina
eólica de 2,5 megawatios que producirá energía
durante unas 2.500 horas al año y mediante la cual podrán
ser generados más de dos hectómetros cúbicos anuales
(volumen suficiente como para abastecer durante un año a una
población de 30.000 habitantes). La plataforma tendrá
un diámetro de 40 metros, y la torre medirá 60 (cada aspa
del molino, 40 metros).
La planta tiene un presupuesto inicial de 10,21 millones de euros y
podría contar con financiación pública. El ingenio
podría estar funcionando en 18 meses (la empresa calcula que
puede construir 200 plataformas al año).
El proyecto de Torres apuesta por convertir el viento en energía
mecánica, energía que se aplicará directamente
a bombear agua del mar a alta presión.
M. Torres ha previsto hacer grupos de tubos de membranas de forma que
solo trabajan todos cuando el aerogenerador alcanza su máxima
potencia. Y así, si disminuye el viento y baja la presión
del agua, automáticamente se regula el número de tubos
necesarios que deben trabajar para mantener la presión constante.
La elección del enclave también puede tener en cuenta
el biodinamismo (aguas movidas), que favorecería la dispersión
natural de las salmueras, minimizando así el impacto.
Por tanto, se supone que los principales inconvenientes de la desalación
(el daño a la flora marina y a la agricultura) se verán
reducidos en parte. Ventajas que la desalación aporta son, por
ejemplo: poca ocupación del terreno respecto al trasvase del
Ebro (ya derogado) o un 30% menos de consumo de energía.
Por tanto, la desalación de aguas procedentes del mar ha creado
grandes expectativas en la cuenca mediterránea, pero también
se ha constituido en fuente de polémica. Esta tecnología
se propone como un medio alternativo a los discutidos trasvases para
conseguir recursos hídricos de calidad en una zona históricamente
afectada por la escasez de agua.

Por otra parte, los investigadores llevan años intentando minimizar
el problema del alto consumo de energía de las desaladoras. De
hecho, existe ya una tecnología para crear energía basándose
en la propia salmuera: un dispositivo llamado PE (Intercambiador de
Presión, Pressure Exchanger en inglés) que transfiere
energía directamente de la salmuera al flujo de alimentación
sin los problemas de rendimiento de los ejes giratorios de alta velocidad
de las fábricas actuales. Si se siguiera este sistema, la reducción
de los costes energéticos y económicos podría suponer
que por primera vez sería posible producir agua potable a partir
de agua de mar con un coste inferior por metro cúbico que el
obtenido por otras vías (pantanos, canales, trasvases). Porque
ese es otro de los aspectos claves, todavía no resuelto, de la
polémica: ¿cuál es el precio final de un metro
cúbico de agua desalada industrialmente y cuál el del
proveniente del trasvase del Ebro?
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