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El sarcoma de tejidos blandos Pharmamar, grupo zeltia
Los sarcomas pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo humano, aunque aproximadamente la mitad ocurre en las extremidades. Existen más de 50 tipos distintos de sarcomas de tejidos blandos y de tumores de tipo sarcoma. La relación entre tumores benignos y malignos es más de 100:1. En 2004 se diagnosticarán aproximadamente 8.680 casos nuevos de sarcomas de tejidos blandos en adultos y niños en Estados Unidos, en tanto que en Europa se diagnosticarán alrededor de 9.300 nuevos casos. Un poco más del 50% de estos nuevos pacientes fallecerán a consecuencia de esta enfermedad. La tasa de supervivencia a los 5 años para los pacientes con sarcoma de tejidos blandos es de alrededor del 90% si el cáncer se detecta cuando es pequeño y antes de que se haya diseminado. En cambio, la tasa de supervivencia a los 5 años es del 10% al 15% para los sarcomas que han metastatizado.
Factores de riesgo
Prevención
Signos
y síntomas Las personas con sarcoma de tejidos blandos en estadio precoz no suelen advertir ningún síntoma. De hecho, los síntomas pueden no aparecer hasta estadios más avanzados. Los síntomas habituales son: Un
bulto en el cuerpo que puede o no ser doloroso (habitualmente no lo
es).
Diagnóstico En la actualidad no existen pruebas de detección selectiva para el sarcoma de tejidos blandos. Las pruebas diagnósticas más frecuentes son: Exploración física: Puede incluir una valoración para determinar el tamaño y la forma de la masa y su efecto sobre las áreas circundantes. Biopsia: Se suele realizar una biopsia de una masa de tejidos blandos si es sintomática o está aumentando de tamaño. Los tres tipos de biopsias que se realizan con mayor frecuencia para el diagnóstico del sarcoma de tejidos blandos son: Biopsia
percutánea, con toma de muestra de tejidos a través de
una aguja (aspiración con aguja fina). Diagnóstico por imagen de la enfermedad metastásica: Se realiza dependiendo del tamaño, el grado y la localización anatómica del tumor primario. Opciones de tratamiento
Resección quirúrgica: Es el tratamiento más habitual para los pacientes con enfermedad localizada. La mejoría de las técnicas quirúrgicas en los últimos 20 años ha reducido de forma sustancial la necesidad de amputar. En la actualidad, no más del 10% al 15 % de los sujetos con sarcoma se someten a una amputación. En la mayoría de los casos, la cirugía con conservación del miembro es una opción para evitar la amputación del brazo o la pierna, en tanto que se administra radioterapia y/o quimioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor o después de la cirugía para destruir las células cancerosas restantes. Radioterapia: Puede administrarse antes de la cirugía para reducir el tamaño tumoral (tratamiento neoadyuvante) o después de la cirugía para destruir cualquier célula cancerosa que haya quedado en la zona (tratamiento adyuvante). También se utiliza para tratar los sarcomas de tejidos blandos no resecables o inoperables por motivos médicos. Quimioterapia: Puede utilizarse con radioterapia antes o después de la cirugía para reducir el tumor o para destruir las células cancerosas restantes. Si el cáncer se ha diseminado a otras áreas del organismo, la quimioterapia puede utilizarse para reducir los tumores y disminuir el dolor y las molestias que causan. |
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